Deberíamos sincerar que, aunque nos comunicamos, no necesariamente nos entendemos. Hemos consensuado determinados acuerdos respecto a lo que decimos; es funcional, tenemos acompasados los movimientos de la comunicación humana, donde determinadas cosas las damos por acordadas, es decir, el significado, y en ese plano nos manejamos sin inconvenientes.
En el plano de la profundización del lenguaje, el diálogo implica interpretación y conexión. Si entenderse es interpretarse, aunque hablemos, nunca llegaremos a una conexión de compresión exacta. Requiere un trabajo artesanal de creación de los modos, las formas, las palabras del lenguaje. Es una acción de dedicación, de esfuerzo. Desarrollar el entrenamiento, la paciencia, la vocación de reasignarle en nuestro espacio de diálogo el valor de sentido a las palabras.
Cuando uno profundiza este trabajo, pasa de la comunicación a la comunión, en una sensación de estar en construcción con el otro en el lenguaje. Entonces es una acción de amor. Sólo donde hay amor, se puede tener ese diálogo y donde se da ese diálogo, uno puede sostener el amor.
En amistad y bendición.
Rabino Sergio Bergman

21 abril, 2026 1:55 am/
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