Lorena tiene 39 años, secundario incompleto, separada, 4 hijos, y vive de changas. Jimena tiene 28, primario completo, está en pareja, tienen 1 hijo, ella vive de changas y él de albañil.
Lorena y Jimena son vecinas de siempre en el barrio Islas Malvinas. A ellas las une el mate, la cocina y el compromiso por el barrio. Ellas son peronistas, sus familias eran peronistas, hasta sus abuelos fueron peronistas.
Ellas militaron con Jodor, con Tassistro, con Erro, con Matorras. Alguna vez tuvieron un puesto en la Municipalidad, pero la intolerancia al poder terminó con el.
Días pasados visitamos el Malvinas. Al fondo, pasando el bar de Quique. Calle afirmada con un olvidado cordón cuneta que sirve para contener el desborde de las cloacas.
El aroma a tortas fritas nos rescata en el interior de la modesta pero cálida casa. El mate dice presente. Rompimos el hielo con nimiedades, pero desde un principio se respiró política. No la política partidaria, sino la del compromiso.
-¿Militaron en la última interna?
-Sí. Las dos militamos con Matorras. Recorrimos los barrios de la ciudad con él. Llevamos la propuesta de la Lista 9, la única peronista.
-Pero perdieron…
-Sí. Pero enfrentamos al aparato y a las chanchadas del oficialismo. Nos aguantamos todas. Pero así y todo la gente nos acompañó. Las dos fuimos fiscales generales.
-Pero no nos alcanzó. El aparato, las trafics, la boleta larga. Fue más fuerte.
A las chicas no se las vio derrotadas. Se las sintió orgullosas. Tal vez sepan de luchas y derrotas.
-¿Cómo ven el barrio hoy?
-El barrio está abandonado por donde lo mire. La gente, de a ratos, está desesperada. No sabe qué hacer y a nadie le importa.
El tono de voz ahora era de tristeza y lamento, a veces invadido por la bronca.
-Todo está deteriorado. Las calles. No hay luz. Ni hablar de las cloacas. Todas rebalsadas. A nadie le importan siquiera nuestros gurises.
-Acá las cloacas están pero no existen. No funcionan.
-¿Y el gobierno que dice…?
-Nada. Nos causa gracia cuando escuchamos que los candidatos hablan de inclusión. Si nosotros estamos aislados. Acá no entra nadie. Ni policía, ni ambulancia, ni los gurises pueden salir a la escuela. Ni ir a trabajar se puede.
-Tampoco hay trabajo al que ir. Vos ves pibes grandes ya que no tienen trabajo. Solo alguna changa y mucha droga.
-¿Hay mucha droga?
-Puf (exclaman al mismo tiempo)
Acá la droga la consumen hasta los gurises de 10 años. Acá, hay tiroteos dos por tres. Pero… ¿A quién le importa?
-Acá, si una madre tiene problemas con un gurí chico con la droga se jode. Nadie le da bola.
La indignación flotaba en el ambiente mientras una de ellas renovaba el mate. La pava comenzó al silbar.
-Por estos pagos el gobierno no existe, no aparece nunca. A estos políticos no les gusta embarrarse. Para ellos, en 8 años, nunca existimos.
-¿Tan así lo sienten?
-No lo sentimos. Lo sufrimos cada día. Ahí en la ruta hay una pared que divide todo. De ahí para allá es una cosa, y de ahí para acá es otra cosa. Otro mundo.
-Pero el barrio crece…
-Si. Crece. Pero crece mal. Con mucha injusticia. Con mucha impotencia.
-De este lado lo que crece son los ranchos y las ranchadas. Se ven desfilar las tarimbas y el silobolsas a cada rato. Acá en el barrio tenemos gente de trabajo y con familia que realmente está muy necesitada y a nadie le importa.
-Ahora que terminó la interna… ¿van a trabajar para Rubattino?
-No. (A coro las dos)
-Ellos llevaron los barrios de Gualeguay a esta situación. Ellos son los que ignoran las necesidades y urgencias de la gente de los barrios. Ellos son los que nunca nos escucharon cuando fuimos por lo de las cloacas. (y señala hacia afuera donde no se puede cruzar la calle por el desborde de las cloacas).
El enojo era evidente. La indignación se hizo presente.
-Yo no puedo trabajar para quienes no les importa la gente. Así nos den todo lo que ahora nos ofrecen. Nosotras no nos preocupamos por nosotras. Y eso que nos falta de todo. Pero creemos que no debe ser así.
-Ahora se acuerdan de nosotros. Ahora vienen a ofrecernos de todo y a prometernos esto y lo otro…
-Entonces… ¿No van a trabajar? ¿O van a traicionar al peronismo?
-Vamos a trabajar y no vanos a traicionar al peronismo.
Hicieron silencio como para remarcar lo expresado. Las dos se acomodaron en sus sillas. Querían dejar bien claro lo que iban a decir.
-Primero: Nosotras no somos traidoras. Nosotras no traicionamos a nadie. Y menos al peronismo. Nosotros perdimos con el peronismo. Los que ganaron no son peronistas. Si fueran peronistas no pasaría todo esto.
Se levanta, abre la puerta, y señalando las cloacas continúa.
-¿Esto es peronismo?
-Por eso nosotras no traicionamos a nadie. Si fuésemos con ellos estaríamos traicionando toda esta gente. Y eso no me lo perdonaría nunca.
Cierra la puerta para que el hedor de la desidia no invada la casa.
-Entonces van a trabajar con Bogdan y Cambiemos…
-Lo recibimos y lo escuchamos. A nosotras nos interesa el barrio. Soluciones que no sean para una foto sino que queremos un gobierno que nos incluya a todos.
-¿Quieren un cambio?
-Sí. (Responden a coro)
– Queremos un cambio en serio. No de título. Estamos cansadas de que cada vez que hay elecciones se acuerden del barrio para cuentearnos. Por eso militamos. Para lograr un cambio en serio y para mejor.
-Nosotras creímos que el cambio podíamos darlo con el peronismo, con la lista 9. Pero no pudimos. Si ahora el cambio es Bogdan y Cambiemos, buenísimo. Nosotras, porque les abramos la puerta de nuestra casa, porque les mostremos el barrio, o los acompañemos, no vamos a dejar de ser peronistas.
-Aunque te aclaro. Si es cierto todo lo que dicen, esto es lo más parecido al peronismo.
-Y lo otro ya sabemos que no es peronismo. Hoy la gente del barrio ya prefiere cualquier cosa por conocer que malo conocido.
La confianza hizo que la conversación se fuera por las ramas. Abundaron las anécdotas tristes sobre la realidad que viven en el barrio día a día. Lamentables historias de vida de un sector condenado por la indiferencia, el desprecio, la indolencia. Todos relatos que tienen en común la ausencia total del Estado.
Lorena y Jimena me despidieron y cerraron rápidamente la puerta para que no las invada el hedor de las cloacas a cielo abierto. Ellas quedaron en su mundo. Yo desandé mis pasos hacia el mío. Los vecinos me saludaron. La tarde empezó a caer. Así caminé, mientras, sin querer, pensaba en vos alta.
-Dime de qué lado naces y te diré cómo vivirás. ¡Que injusticia!
Norman Robson para Gualeguay21

30 abril, 2026 2:12 am/
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