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Desplegar en lo público


En esta ocasión me gustaría plantear algunos aspectos para la reflexión que creo que son imprescindibles sobre todo en este tiempo en el que los argentinos estamos, yo creo, expectantes de todo aquello que queremos que pase.

Aunque hay que relajarse, calmarse, porque los milagros, aún los de Di-s, están por el momento suspendidos en términos de su directa intervención, y en la espera de nosotros que lo hagamos posibles en la obra de nuestras manos.
Por lo tanto ni lo mesiánico, ni lo mágico, ni lo trágico, ni lo que nosotros esperamos que irrumpa como un evento que no tenga que ver con la consecuencia natural y cultural de nuestras negligencias. Esto debe hacernos reflexionar de que lo que viene es también consecuencia de lo que no hicimos, omitimos o hicimos mal.
Mi posición es confrontarnos y sincerarnos retirando algunas de las máscaras de nuestra propia inconsistencia e hipocresía, en la que nos refugiamos cómodamente en lo privado, poniendo los mejores esfuerzos en ese ámbito y obteniendo logros que son realmente meritorios y que tienen reconocimiento no solamente entre nosotros sino internacionalmente; porque los argentinos socioculturalmente hemos demostrado que sí podemos.
Tenemos recursos naturales, humanos, económicos y espirituales.
La pregunta no está en la capacidad, sino que la pregunta está en la dimensión por la cual el salto y la construcción del puente entre lo privado y lo público está roto. Y hemos abandonado lo público y lo hemos instalado como el lugar donde van los que no tienen nada para perder o llegan ahí para quedarse con lo de todos.
Pero la política es una expresión cultural en una sociedad que muestra su grado de evolución y de trascendencia, porque sin política no se transforma la realidad y todos somos seres políticos, cada uno de ustedes escribe una política: para administrar la educación de sus hijos, llevar gente a su casa, resolver las tensiones intra e interfamiliares, resolver un proyecto, para todo se escribe una política.
La idea es si esa capacidad política que tenemos para nuestra vidas, donde tenemos éxitos y fracasos, donde tenemos logros y frustraciones, la vamos a poder desplegar a lo público, porque somos sociales y culturales, no naturales, y somos seres políticos. Que podamos todos respetarnos como hermanos y comprometernos a trabajar por el bien común es el desafío de la Argentina que se viene.
En reconocimiento y bendición.
Rabino Sergio Bergman

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