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FIFRA alerta sobre la crisis frigorífica


Avanza el calendario, empezó la primavera, se cumple el cronograma electoral, pero algunos problemas sensibles para la industria frigorífica siguen sin ser resueltos.

En orden de prioridades, la modificación del Plan Creha es URGENTE, no sólo por la presión económica sobre los frigoríficos sino por la salud de nuestros consumidores, nuestro rodeo y las garantías que debemos ofrecer como País. El tema fue abordado por SENASA con opinión favorable y remitido al MAGyP estando pendiente de resolución.
Las A.R.T. estarían comunicando renovaciones con alícuotas por encima del límite establecido por la Autoridad de Aplicación. No estarían  respetando lo normado respecto a los porcentajes máximos que están autorizadas a cobrar, que ya de por sí es un número más que elevado y exagerado (20% del total de la Masa Salarial).
El crecimiento de demandas por incapacidades presentadas por trabajadores que son “seducidos” por organizaciones dedicadas a este tipo de reclamo, bajo el precepto que esto “no afecta” a las empresas, cuentan con la complicidad tácita de las A.R.T. que se prestan a arreglos extrajudiciales.
En la mayoría de los casos, este aumento en los índices de judicialización es el fundamento que luego argumentan las A.R.T. para aumentar las alícuotas.
Transcurrida la primera quincena de Setiembre y habiéndose acordado un suplemento salarial – a la escala acordada en Abril y homologada por el MTESS – pagado en el mes de Agosto, nuevamente la Federación Gremial ha convocado a los signatarios del C.C.T. 56/75 para solicitar un mayor  emolumento.
Los frigoríficos exportadores sumidos en crisis por la pérdida de competitividad (retenciones, tipo de cambio, etcétera), reciben asistencia por parte del Ministerio de Trabajo de la Nación vía REPRO; en las Plantas de Consumo interno, las cooperativas se ven exceptuadas del convenio salarial, y el resto de la Industria, sumida en la peor crisis de la historia, deben “salvarse” como puedan.
Los precios de los sub-productos, continúan en franca caída y nadie se anima a presagiar cuando se detendrá la misma.
Los anuncios y logros conseguidos en el marco internacional (reapertura de CANADA) son buenas noticas que albergan esperanza, pero no logran reflejarse en la realidad. En lo que se refiere a la “Cuota 481” los volúmenes de cortes enfriados embarcados hasta ahora a la Unión Europea no alcanzan para  cubrir las expectativas generadas, y animales confinados con destinados a exportación, son enviados al consumo interno por falta de rentabilidad.
Recientemente y como consecuencia de nuestro editorial anterior, un funcionario nos preguntó si creíamos que las cooperativas, que representan el 7% de la faena nacional son el problema de la carne. La respuesta es obvia, NO lo son, pero son parte de la distorsión; representan el 15% de la faena del GBA, faenan más de 1 millón de cabezas al año, generando una distorsión de precios.
Además de la distorsión a nivel comercial, coloca a su personal en situación de precarización, que perdurará en el tiempo y repercutirá en asistencialismo estatal para con trabajadores que no tendrán jubilación y mucho menos cobertura de salud.
Es decir, son remedios que mal usados son peores que la enfermedad.
Hacemos la salvedad que existen cooperativas que de verdad funcionan como tales y no ocasionan los problemas mencionados, pero son las menos.
La falta de una política consensuada con los actores, ha complicado aún más la ya de por sí medulosa operatoria de carnes. A saber: Se creó allá por los años 30 la Junta Nacional de Carnes que se disolvió en los 90 pero sus normas sobrevivieron, sin lograr su cometido; entre otros, la ansiada “selección de operadores”.
En  los noventa se disolvió la J.N.C., se impusieron pagos a cuenta por DGI y “corte por lo sano”, por la entonces SAGyP. Ambos sistemas fracasaron. Luego se creó la Oncca, que se disolvió en el 2012.
Previo a esto, cabe agregar que durante más de 3 años estuvo suspendida la inscripción de nuevos operadores, primero para con Exportadores y luego Matarifes Abastecedores. Asumió luego las facultades el Ministerio y se vio demorada la inscripción de nuevos operadores por falta de normativa. Concomitante con esta situación, en el año 2005 se intenta artificialmente levantar el peso de faena estableciendo una pseudo prohibición o límite de faena, penalizando a los frigoríficos o titulares de faena, pero permitiendo el remate con destino a faena a viva voz y publicitados por los canales de tv (hoy sobrevive la prohibición). Por otro lado se controlan precios, y se regula el comercio exterior, generando así mas distorsiones, y también artificialmente, se eleva la categoría terneros de 72 kgs. la media res a 99 kgs. Con la mayoría de estas medidas actuales, funcionarios manifiestan en privado estar en desacuerdo, pero dicen no tener “apoyo político” para modificarlas.
A esta situación hay que sumarle la incidencia del impuesto a los Ingresos Brutos de carácter provincial, que termina por ser el ingrediente final de distorsión para incentivar la evasión u operatoria cuasi legal.
Desde FIFRA bregan por la construcción de un modelo inclusivo y transparente de la Cadena de Ganados y Carnes.
FIFRA

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