17 julio, 2024 8:24 am
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Gualeguay de cara al 2019

Con o sin reforma, las elecciones 2019 iniciaron su cuenta regresiva, pero la clase política de Gualeguay aún permanece ausente e indiferente respecto de las expectativas y demandas de su comunidad, y solo se muestra, de tanto en tanto, para alguna efímera foto.

Tan es así que, a lo largo de estos casi tres años del imperio del cambio, los tres partidos con presencia en nuestra comunidad han estado totalmente dibujados en el concierto político y social gualeyo.
El Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical y el Pro, han hecho la plancha durante todo este tiempo, lo cual redundó en que sus “lideres”, Carlos Gálligo, Osvaldo Carboni y Martín Monti, y sus pensares, aún sean absolutamente desconocidos para el grueso de la sociedad, salvo, claro está, en los reducidos ámbitos de la rosca política.
A pesar de las múltiples y variadas situaciones vividas por Gualeguay en estos años, a ninguno de estos, ni a sus acompañantes, se los ha visto en escena interiorizándose sobre la realidad de sus vecinos, mucho menos enarbolando propuestas de algún tipo.
Esta media mediocre es compartida por la gestión municipal, la cual, a pesar de monopolizar el poder, no le ha expuesto a sus gobernados un proyecto de gobierno que les muestre hacia donde pretenden llevar la ciudad, lo cual lleva a la sospecha de que no lo saben.
En lo individual, puertas adentro del alicaído PJ, los comandantes de su ocaso aún pretenden liderarlo comiéndose el hígado el uno al otro, mientras, hacia afuera, insisten en vender la figura de Cristina en lugar de construir una oferta política que les permita recuperar el dilapidado padrón de afiliados peronistas.
De la vereda de enfrente, su acérrimo contrincante y centenario partido, la UCR, más alicaído aún, está cooptado por sus propios correligionarios, quienes, encerrados en si mismos, están más ocupados en pelearse con sus socios, para volver a ser pacífica y lucrativa oposición, que en gobernar en conjunto el cambio.
En igual sintonía, el macrismo, cien por ciento oficialista, recién se acordó ahora de tener un espacio físico partidario, aunque aún no descubrieron para qué usarlo, mientras sus aristocráticos dirigentes saben más de disfrutar un buen blend, en Bomberos o en el Club Pelota, que de política, mucho menos de gobierno.
Por último, abrochando el concierto de ofertas partidarias, se suma el vecinalismo híbrido de Bogdan y compañía, el cual todavía no aprendió, ni a gobernar, ni a capitalizar el hecho de ser gobierno, algo de lo cual la gente ya se dio cuenta y le preocupa.
Esta propuesta hoy se debate internamente entre el dilema de aferrarse a una continuidad del desgobierno o de proponer una superación que pueda combinar la honestidad y el buen gobierno.
Todo este espectro impone en Gualeguay un marco de incertidumbre total, ya que los vecinos desconocen no sólo hacia donde van, sino, también, a donde pueden llegar a ir en las manos de esta dirigencia.
Este escenario es tan así que, en este tiempo, han tenido más protagonismo social o político el fundamentalismo estéril de la Multisectorial, la APDH o el Foro Ambiental que cualquier propuesta o idea política que haya surgido de los propios partidos o del gobierno.
De este modo, el territorio hoy los desconoce a todos por igual, y, en aquellos lugares donde más traicionaron sus promesas, que son muchos, directamente, los rechazan, pues ni el 2011 ni el 2015 quedaron tan lejos como para olvidarlos.
A partir de esta situación, y en este contexto, el futuro político inmediato de Gualeguay se encuentra en las manos de Gálligo, Carboni y Monti, quienes, de ahora en más, deben construir para los gualeyos el futuro de la ciudad para después del 2019.
Afortunadamente, estos no están solos. Gálligo comparte el espacio con Luis Erro, Mariela Tassistro y Martín Muller, Carboni con Julián Rubio, su hijo y Luis Mac Kay, Monti con Francisco Morchio, Juan Carlos Borro y Jorge Susini, y, por último, cierran la lista, Bogdan con su hermana Dorita, Mauricio Balbuena y Casiano Otaegui.
De esta manera, estos son los personajes que deberán, a partir de ahora, y hasta inicios del año que viene, conformar, componer, articular (trabajar) las ofertas políticas que competirán en las PASO, y de las cuales saldrán las dos propuestas que competirán en marzo u octubre de 2019 para gobernar nuestra ciudad hasta el 2023.
Lamentablemente, luego de jugar un buen rato con los nombres, poniéndolos del derecho y del revés, desordenándolos y volviéndolos a ordenar de diferentes maneras, resulta difícil que de estos surja una propuesta que pueda satisfacer las más mínimas expectativas de este pueblo, mucho menos lo que merece. O si.
Norman Robson para Gualeguay21

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