“Nuestra escuela es nueva, sólo tiene 6 años desde su creación y en el edificio propio solo hace 3 años que estamos. Antes estuvimos 3 años funcionando en establecimientos de otras escuelas, en horarios reducidos, con un montón de problemas. Pensábamos que con el edificio propio llegaría lo más lindo: un lugar de pertenencia para los gurises, tranquilidad, etc…”, contaron.
“Esas cosas llegaron”, reconocieron.
“Pero también llegaron el vandalismo, los destrozos y robos reiterados, como se ve en las fotos. También llegó el abandono, porque en nuestra escuela NO HAY AGUA: ni para tomar, ni para ir al baño…”.
“Casi nunca tenemos algo tan básico como el agua…”.
“En nuestra escuela la instalación eléctrica está al borde de dejar a alguien pegado…”. “Pero jamás suspendemos las clases…”.
Es que a la Manauta la van asaltando unas 6 veces en lo que va del año…
Como se puede apreciar, la comunidad de ese establecimiento tiene motivos suficientes para manifestarse y para que desde la sociedad se la acompañe en busca de soluciones concretas a su problemática.
Norman Robson para Gualeguay21


















