Este joven, de “franca” sonrisa y falsa “imagen familiar”, cautivó al pueblo gualeyo durante casi ocho años, gracias a la bendición del Gobierno Nacional que lo adornó de “negocios” de todo tipo, al punto de que se dio el lujo de desairar, reiteradamente, al gobierno provincial.
Tan es así que, en 2015, a pesar de liderar al kirchnerismo a una vergonzosa derrota electoral, y de haber coleccionado más de una docena de causas penales en su contra por hechos de corrupción durante su mandato, el entonces flamante Gobernador Gustavo Bordet lo premió inventando un cargo a su medida: Coordinador de Políticas Públicas de la Provincia de Entre Ríos.
“Si algún funcionario provincial es denunciado, hasta tanto se demuestre el resultado, le pediré que tome licencia en el cargo”, dijo Bordet al asumir, y a los pocos días Erro, comprometido en varias causas por corrupción, ingreso por decreto en sus filas.
“Tomá pa vó”, se le escapó a algunos, cuando vieron el título estampado en una lujosa oficina ubicada en el shopping de Gualeguay, aunque nunca la usó, ni jamás se supo para que debería haberla usado, mucho menos supimos cuanto nos costó.
Según lo que se pudo apreciar por la prensa, solo aparecía para la foto en algún acto provincial en la ciudad, o articulando una alianza entre otros también sospechados por corrupción: Rodolfo Romero, ex intendente de Enrique Carbó, y Ariel De La Rosa, ex ministro de salud hoy imputado, en el nombramiento del primero al frente del hospital San Antonio.
La Causa del Medidor, ya condenado, la del Correo, la de los cheques, las dos de la espuma, la del barrio 80 viviendas, extrañamente excluido, la del sonido, sospechosamente absuelto, la de los celulares, la del motor de lancha, y la del Iosper, son las causas que, a pesar de los años, se pierden en los vericuetos del proceso penal, gracias a la bendición del poder judicial que lo mantiene impune.
O sea, de acuerdo a lo expuesto, Luis Erro, hoy, es un frustrado dirigente contundentemente rechazado, por segunda vez, por su propio electorado, y es un ex funcionario imputado penalmente en una decena de hechos de corrupción.
Ahora bien, a partir de último desastre electoral, de la promesa de Bordet de renovar su gobierno, de pedirle la renuncia a su funcionariado, y de estar incluido entre las primeras dimisiones aceptadas, la realidad de Luis, ícono local de la corrupción gubernamental, algo así como la versión vernácula de De Vido, comienza a desmoronarse caóticamente.
De este modo, finalmente “despedido” del Gobierno luego de dos años de no hacer nada, ni para el gobierno ni para el poder político, el ex intendente que alguna vez hasta pretendió ser gobernador, hoy se encuentra destruido políticamente y, encima, sin vínculos, y recursos, para seguir en la política.
Pero eso no es lo más grave, también está la decena de causas que pesan sobre él, y alguna otra que podría surgir, ya que su desvinculación del Gobierno podría significar que le “soltarán la mano” y que, de ahora en más, cada una de las causas retomarán su curso y comenzarán a caer con justicia sobre su cabeza.
Solo una cosa podría ser peor que todo esto: Que la otra mano que lo sostiene, seduciendo la “benevolencia” de magistrados, por alguna razón, deje de sostenerlo, ya que de ocurrir algo así, tendremos que encargar un casco y un chaleco para Gualeguay.
“¿Y Paola?”, preguntan muchos preocupados por el destino de su ex compañera de fechorías. Si bien nada se supo sobre ella, lo cierto es que no ostenta un cargo político sino una adscripción del Copnaf a vaya uno a saber qué. Sí sería interesante que, a partir de ahora, la pongan a trabajar y se gane lo que le pagamos.
Norman Robson para Gualeguay21

21 abril, 2026 1:55 am/
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