Al ahora controvertido escribano, ex intendente de Gualeguay, y también enfrentado ahora, por alguna suspicaz razón, con el Diputado Hernán Vittulo, se le despiertan causas dormidas por más de quince años o se desvirtúan otras con total alevosía, a la vez que son puestas en las voraces fauces del aparato comunicacional al servicio del gobierno provincial.
Controvertido fideicomiso
Tal es así que el pasado 14 de abril, la justicia local dispuso la remisión a juicio de la causa por presunta estafa en el Fideicomiso de Alfredo Ascar, en la cual está involucrado el Escribano Mayor de Gobierno.
De esta forma, se desoyeron los pedidos de sobreseimiento realizados por los abogados defensores, a pesar de la evidente prescripción de la causa y de otras improcedencias, y se dispuso elevar la causa a debate oral y público.
Esta noticia, plagada de tendenciosas imprecisiones, es motorizada desde diferentes medios provinciales promoviendo una condena social, arbitraria e inmediata, del hasta ahora Escribano Mayor de Gobierno.
Tanto que las usinas de esta información sindican a Ascar como un hacendado que no era, en una suerte de asociación ilícita con Gastaldi, cuando éste era su amigo, argumentando que habrían fraguado una estafa contra una hija natural del primero, cuando en realidad Ascar, en pleno uso de sus facultades y derechos, dispuso crear un fideicomiso incluyendo todas sus propiedades y le encomendó dicha tarea a su amigo y escribano de confianza, quien no celebró el trámite en su escribanía sino en la de su colega Lacorazza, ya que el hecho de que uno de sus hijos figurara dentro del fideicomiso lo impedía.
Cabe destacar que, de acuerdo a la ley argentina, los ciudadanos argentinos podemos disponer de nuestros bienes independientemente de la existencia o no de hijos naturales o no, algo que ahora, según los abogados del prestigioso, destacado y nada barato estudio jurídico paranaense, y sus pares en la justicia, no sería así.
Del mismo modo, de haber existido una estafa, esta habría prescripto, ya que la fecha del presunto delito sería la creación del fideicomiso, pero según entienden ahora querellantes, fiscales y jueces, la fecha de la estafa es cuando fallece el titular de los bienes, lo que es insólito.
Por otro lado, una causa de idénticas características, la cual prospera en los tribunales de la vecina ciudad de Gualeguaychú, se desarrolla íntegramente en el fuero civil, donde, según entienden camaristas especializados en el tema, debería haberse tratado desde un principio, pero que no habría brindado la posibilidad de escrachar a Gastaldi públicamente.
De este modo, en una decisión por lo menos controvertida, sino sospechosa, la Justicia dispuso que el escribano, su hijo, y una tercera persona que nadie menciona, enfrenten al tribunal local integrado por Darío Crespo, Roberto Cadenas y María Angélica Pivas.
Como si esto fuera poco
Por otro lado y al mismo tiempo, prosperó otro caso, dormido desde el año 2000, en el cual también está involucrado el Escribano Mayor, el cual también fue rápidamente difundido por los mismos medios que promovieron la difusión del anterior con varios vicios de información.
En este caso, prescripto ya, acusan a Gastaldi de haber hecho una escritura de cesión de los bienes de Florindo Cuevas, quien se estaba muriendo, en favor de Alfredo Chamot, aunque no dicen que, en realidad, se trataba de un lote parte de 3 hectáreas en el Sexto Distrito.
De esta causa, la cual los medios difunden como que se habría condenado a Gastaldi, lo que en realidad la Justicia determinó es que esa persona no estaba en sus cabales para tomar tal decisión, llegando a esta conclusión recurriendo a supuestos, y dudosos, efectos colaterales de los remedios que estaban suministrándole a Cuevas cuando firmó los contratos, cuando, en realidad, él estaba de acuerdo en celebrar ese contrato para evitar futuros trastornos.
Cabe destacar que la presunta asociación ilícita entre Gastaldi y Chamot para quedarse con el sitio de Cuevas fue denunciada por familiares del fallecido en ocasión de llevarse a cabo su sucesión y lograr que el lote fuera incluido.
Conclusión
Como se puede apreciar, y sin ningún juicio de valor sobre los Gastaldi, lo cierto es que todo hace inferir la existencia clara de una campaña en contra de escribano por cuestiones que nada tendrían que ver con la justicia, sino con la política.
Si bien las comparaciones son odiosas, es imposible que la sociedad no compare lo que ocurre con Gastaldi con lo que no ocurre con Erro y, ciertamente, debería ocurrir.
Los mismos tribunales que hoy definen de forma express las dos causas contra Gastaldi son los mismos que deberían haber elevado a juicio hace mucho tiempo ya, por lo menos, tres de las cinco causas que pesan sobre el Intendente, y no lo hacen.
Definitivamente, la política judicial entrerriana estaría dejando mucho que desear, ya que, casualmente, las causas inconvenientes para el Gobernador no prosperan por un sinfín de problemas técnicos, mientras que las de aquellos que tomaron caminos distintos a los de él, repentinamente, son resueltas con sorprendente celeridad y puestas de inmediato a disposición de la prensa.
De ser todo esto tal cual lo sospechado, la justicia estaría siendo alevosamente manipulada por el ejecutivo de acuerdo a sus pretensiones y necesidades, desnudando un preocupante estado de indefensión y pérdida del estado de derecho de la sociedad entrerriana.
Gualeguay21

















