Es un fenómeno que, la verdad, deja mucho que desear desde la parte del desarrollo cultural de la ciudad, la cual denota una falta de criterio y proyección de política sobre este tema en una ciudad que ostenta el título de “Capital Provincial de la Cultura”.
Si bien la pluralidad de manifestaciones culturales no es, justamente, una acción planificada, ya que muchas de estas no se originan en una sola fuente ni son propias de un gobierno municipal, éste no respeta las iniciativas de carácter institucional, asociativa o de particulares, como que si estas tuvieran un dueño, sin ver que solo se deben a los propios actores culturales, que, por suerte en nuestra ciudad, son muchos.
A lo largo de estos cinco años que he adoptado Gualeguay he visto que no solo las distintas instituciones se superponen con exponentes y eventos de muy buena calidad, sino que, también, el propio ente municipal sale a competir con ellas, cuando en realidad lo que debería hacer es capitalizar y cooperar con cada una de ellas, potenciando toda esta oferta cultural que se manifiesta y proyectarla al exterior, como una herramienta más de publicidad para la ciudad, para atraer visitantes. Muy por el contrario, actúan con carácter como si fueran el dueño de las distintas expresiones del arte y este existe desde que el mundo es tal.
La cultura a nivel mundial es el cuarto pilar de desarrollo en la cadena social y el mundo todo. ¿Porque no promover y programar una agenda? Especialmente cuando hay eventos que ya son parte del quehacer cultural arraigado en el común denominador del ciudadano.
Algunos dirán que hay cosas que no se pueden prever, pero si se pueden organizar otros temas… ¿Por qué no éste? Tal vez sea la falta de diálogo. Entonces mejoremos eso. Que el orgullo no sea un prefijo del fracaso y aprendan a comunicarse entre personas que en definitiva, creo, les importa lo mismo: crecer culturalmente para mejorar la calidad de vida de todos, porque estamos en un estado democrático y nadie es dueño de las distintas manifestaciones de una ciudad.
Solo pido un poco de criterio por el bien de la pluralidad cultural y sus actores.
La rentabilidad cultural está basada en una mejor calidad de vida y es un hecho económico en beneficio de todos los ciudadanos, y no de unos pocos.
No pretendo ofender a nadie, solo es una observación crítica de un tema que me ocupa y preocupa, pues estoy próximo a reunirme con pensadores de buenas prácticas de todo el mundo, y siempre creo que es posible mejorar.
La cultura de una ciudad no se reduce a un hecho determinado, es una contribución colectiva que refleja a un pueblo y es lo único que trasciende en el tiempo.
Gustavo Boschetti Lazo

30 abril, 2026 2:12 am/
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