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Porvenir político incierto


Pensar que nuestro futuro está en las necias e indiferentes manos de los políticos oficialistas locales contribuye al espanto popular, en especial en quienes podemos volver a sufrir las perversiones y los abusos del pasado.

Tan es así que, frente a la instancia electoral actual, en la cual se convalidará o no la gestión nacional, el oficialismo local se distrae en sus típicas mezquindades, con prácticas propias del pasado kirchnerista.
Todo esto solo alimenta la abulia política de la comunidad, la cual, hoy, a solo semanas de las PASO, aún no sabe, siquiera, quienes son los precandidatos, pero que, a la hora del voto, tendrá el poder de allanar o no nuestro retorno al pasado.
De este modo, un gobierno local que no encuentra cómo sacar a la ciudad de la postergación y solo atina al verso de coyuntura, un Concejo Deliberante donde nadie reacciona, y partidos políticos virtualmente impotentes, confabulan para que el pasado negro amenace con volver a instalarse en Gualeguay.
O sea, nadie en el poder oficialista, ni  en el ejecutivo, ni en el deliberativo, ni en el partidario, parece calentarse por hacer campaña para su propio frente: Cambiemos.
¿Se cansaron? ¿No les interesa? ¿No entienden? Nadie sabe.
Lo que sí se sabe es que, en este escenario, Doña Rosa y Don Pepe son solo meros espectadores de esta escalofriante obra de terror, no solo porque no pueden evitar el irreversible destino, sino que solo pueden atinar a cubrirse las cabezas con la frazada y encomendarle su futuro a Dios, pues sus ruegos tienen más probabilidades de ser escuchados por el Señor que por los Señores gualeyos.
No todo está dicho, todavía, pero el tiempo vuela. Ojalá la dirigencia local tenga la grandeza de hacer algo para torcer nuestro destino.
Norman Robson para Gualeguay21

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