El capricho ya hace imaginar el ocaso del fraude y sus detalles, y un nuevo escenario con derechos restaurados y dignidades recuperadas.
No es para menos. El pueblo habló y fue claro. Clarísimo.
Las ropas con el sudor de la patriada están tiradas en un rincón. Las lágrimas liberadas se secaron. Los saltos, los gritos, los abrazos eternos, las puteadas soltadas al aire, ya son recuerdo. Solo quedan las anécdotas guardadas y ese inolvidable sabor del logro consumado.
Los primeros guarismos ya son realidad. Se confirma el apocalipsis del soberbio atropello. Es realidad una nueva historia. Algunos, ahora, deberán hacerse cargo del pasado, al igual que otros, ahora, deberán hacerse cargo del futuro.
Fue el pueblo que habló y fue claro. El pueblo dijo basta. El pueblo desoyó las infamias, ignoró las amenazas, y desafió los abusos. El soberano pueblo.
El pueblo abrió los ojos y vio. Por eso eligió volver a la justicia, a la unión, a la República. El pueblo optó por el camino hacia un futuro mejor.
Como dije, al cabo de una elección no hay victorias ni vencedores, solo hay elegidos, la victoria es siempre del pueblo, y este, desde hoy, camina ese nuevo camino.
Y a las minorías que Dios les de fuerza para adaptarse al cambio y sumarse. Sin caza de brujas. Sin revanchas. Sin venganzas. Que prime la tolerancia, la paz, sin olvidos, pero con justicia.
Amanece y nunca fue poco. El aire ya es diferente. Los pájaros de la plaza hasta cantan distinto. La lluvia se contiene por temor a empañar esto que hoy comienza.
Es que despertó Gualeguay. Se despertó y ya está levantándose para comenzar a escribir una nueva historia. Y todo indica que vamos a tener que trabajar, juntos, y en paz.
Norman Robson para Gualeguay21

21 abril, 2026 1:55 am/
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