A las 17:04 horas del pasado sábado, un comunicado de la Municipalidad informó que
“quedan suspendidas las actividades y shows del día sábado 26 y domingo 27 de la Fiesta del Asado y la Galleta, a causa del gran temporal”.
De este modo, la nutrida agenda de espectáculos previstos para el fin de semana quedó suspendida, al igual que frustró los preparativos de artesanos, clubes y comercios.
Críticas
Consumada la suspensión de la Fiesta, no fueron pocas las voces críticas que se alzaron al respecto, no solo cuestionando la imprevisión del caso sino, también, la organización en general.
Sin galleta
En este sentido, durante el fin de semana se escucharon críticas respecto a la participación de una única panadería, siendo que el producto central era nuestra galleta.
Las razones esgrimidas desde la Secretaría de Turismo se centraron en el poco interés participativo de la comunidad panaderil, mientras que esta argumentó la imposibilidad de afrontar los 3.500 pesos exigidos por la Municipalidad para participar, más casi 10 mil de estructura, producción y personal, en un fin de semana que ya se anunciaba complicado.
Imprevisión
Por otro lado, otras voces afectadas recordaron que las previsiones meteorológicas ya anunciaban lo ocurrido, y consideraron que decisiones más acertadas hubiesen evitado costos innecesarios, como la inversión infraestructural de la comuna y el sacrificio económico de clubes, artesanos y demás participantes, quienes apostaron su dinero a la realización de la fiesta.
En este mismo sentido, también se escuchó a algunos participantes quejarse de la ausencia de la organización a la hora del desastre ordenando la evacuación del sector de forma de asistir a los instalados y, así evitar más daños.
Antecedentes
Por último, cabe recordar que estas cuestiones climáticas no se han llevado bien con los caprichos a lo largo de nuestra historia.
Una de las experiencias más frescas la podemos encontrar en el último carnaval de la Gestión Erro, donde la organización priorizó la venta de entradas poniendo en riesgo el capital de las comparsas.
En aquel caso, desde el mediodía se sabía casi con certeza la llegada de tormenta para la noche, pero, indiferente a esto, se dio inicio al desfile de las comparsas y estas fueron sorprendidas por el viento y el agua ocasionándoles graves daños.
Norman Robson para Gualeguay21


















