Parece un maquiavélico relato donde nadie toma consciencia de la seriedad de los casos, nadie ve que todos y cada uno, y sus hijos, y sus nietos, terminan o terminarán siendo víctimas, no solo del sistema, sino de su propia estupidez.
Es escalofriante observar como los responsables de estos atropellos, acompañados por obsecuentes gratuitos y rentados, alientan este estéril debate que solo dilata las soluciones urgentes.
Este egoísmo al servicio de unos pone en serio riesgo la integridad física y moral de la sociedad, mientras que los afectados, y sus solidarios, y sus asociaciones, se horrorizan momentáneamente de la situación para luego, rápidamente, volver a la comodidad de su indiferencia.
De esta forma, por derecha o por izquierda, siempre terminan prevaleciendo las conveniencias individuales por sobre los legítimos intereses del común, todos aprovechando oportunamente la impotencia dl pueblo.
Tan necios unos como los otros, pues, de una u otra manera, todos resultarán, a la larga o a la corta, víctimas de esta realidad, pues todos somos gobernados que comparten el mismo futuro y todos bebemos de la misma agua.
Tan necios unos como los otros, y, en el medio, como siempre, los inocentes.
Norman Robson

21 abril, 2026 1:55 am/
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