En este departamento, mas allá de su controvertida dirigencia justicialista, y del incierto aporte de la Diputada Mariela Tassistro, los verdaderos artífices de una nueva catástrofe electoral vuelven a ser los hartamente denunciados y aún funcionarios Paola Rubattino y Luis Alberto Erro.
Ambos referentes kirchneristas del departamento Gualeguay, quienes siguen cobrando del erario público provincial por desconocidas tareas, se pusieron al hombro la campaña y fueron víctimas de otra histórica paliza electoral, perdiendo en casi todos lados, incluso en aquellos bastiones eternamente justicialistas donde el peronismo era invencible.
Más allá de esta indiscutible catástrofe política, el Gobernador Gustavo Bordet ha demostrado ser absolutamente indiferente, no solo a las manifestaciones de rechazo público de los gualeyos hacia estos personajes que disfrazados de peronistas estafaron al pueblo, sino, también, a las múltiples manifestaciones de la propia Justicia entrerriana, que los señala como corruptos, e, incluso, a su propia promesa a su pueblo de que no tendría en sus filas a ningún sospechado de corrupción.
Hace dos años ya de esta promesa violada por el Sr. Gobernador, y hace casi lo mismo que les paga un sueldo a uno y otro sin que sus gobernados sepamos porqué, o para qué, o a santo de qué. Tan es así que Bordet ni siquiera supo responderle a la Legislatura sobre cual era el desempeño de Erro en su gobierno.
Muchos dicen que esta vez sí, que esta vez “Bordet los echará”, pero, lamentablemente, la conducta tanto del Gobernador, como la de estos “funcionarios” que deberían haber renunciado, ya dejó de ser creíble. Ni siquiera la Justicia entrerriana, cooptada por soldados serviles al poder provincial, es creíble, ya que ha blindado a estos protegiéndolos de las múltiples causas penales que sobre ellos pesan.
O sea, Rubattino y Erro, patrocinados económicamente por Bordet con dinero del pueblo entrerriano a pesar de liderar al Partido Justicialista a la peor derrota de la provincia, siguen en sus cargos bajo el paraguas de impunidad con que los bendijo, y bendice, la Justicia provincial.
Frente a esta conducta del poder político-judicial entrerriano, nada sorprende que, entre las provincias aún en manos del kirchnerismo, en ésta haya tenido lugar su peor derrota, dejando claro que pueden blindarse todo lo que quieran, pero la condena del pueblo, tarde o temprano, los alcanzará con toda su fuerza.
Norman Robson para Gualeguay21


















