Vergonzoso desenlace de las acusaciones contra Reynoso

De este modo, pasado el mediodía, se dio comienzo a una sesión solicitada por el bloque oficialista cuyo objetivo se mantuvo incierto y nunca fue dilucidado.
Como primera medida, Mariela Tassistro, Presidente del Concejo Deliberante, leyó el acta realizada en el mediodía del pasado lunes por el escribano Alfredo Dunat, quien a solicitud del concejal Juan Carlos Freyre se había hecho presente para constatar supuestas transgresiones, mientras que, al mismo tiempo, Pamela Sciutto cumplía en informar a los medios una versión mucho más exagerada y culpando a la Reynoso de robo.
El acta de Dunat
Según se desprende de la lectura de Tassistro, el acta realizada por este escribano fue más allá de la simple constatación y abundó en imprecisiones, falsas suposiciones y erróneas apreciaciones.
Entre otras cosas, Dunat constató la presencia de Ariel Fernández en la entrada al palacio municipal trayendo consigo las carpetas denunciadas por los concejales Freyre y Sciutto.
Del mismo modo, el escribano constata que los decretos encarpetados, supuestamente robados por Reynoso y ahora restituidos por Fernández son, a su criterio, los originales.
Por último, y entre otros muchos y simpáticos hechos, Dunat constata que la secretaría del cuerpo, María Bur, declaró que Rosana Reynoso se llevó por la fuerza las carpetas, luego de agredirla verbalmente, y salió casi corriendo hacia la calle, y que la secretaria aseguró haber llamado cuatro veces y al no tener respuesta debió mandar a Fernández a buscar los documentos.
Solidaridad opositora
Al término de la lectura, el concejal Gastón Justet expresó su desconcierto ante semejante operación y pidió que se le informe cual fue el delito o, por lo menos, la falta en la que incurrió la concejal Reynoso.
En este sentido, Justet reconoció que el retiro de las copias de los decretos para ser fotocopiados ha sido, y es, una práctica normal que siempre se ha desarrollado normalmente.
Por su parte, la concejal Marina Petroff fue un poco más allá y calificó a lo ocurrido como una operación circense que perjudica seriamente la integridad del concejo, y atribuyó la autoría de esto a los levantamanos de la bancada oficialista.
A partir de las exposiciones de Justet y Petroff quedó claro que se trataba de una práctica usual con copias, que los ediles no pueden acceder a las fotocopiadoras de la planta baja, y que todo resultaba de que el DEM nunca cumplió con la emisión pública de la información.
El fiscal del diablo que no fue tal
Acto seguido, a los gritos, y en tono amenazante, el edil Juan Carlos Freyre embistió contra Petroff diciendo “no le voy a permitir”, para luego verter simpáticos conceptos sobre la integridad de todos los integrantes de la bancada oficialista.
En este sentido, aunque aún se desconocía cual era el objetivo de esa sesión extraordinaria, Freyre solicitó un voto nominal.
El descargo de Reynoso
Finalmente, llegó el turno de Reynoso y, sin romper en llanto, pidió disculpas a la sociedad si había violado alguna ley o normativa de cualquier tipo, pero destacó que no se llevó nada en los términos que dice el acta ni, tampoco, se robó nada.
Del mismo modo, en conocimiento cabal de la legislación vigente, pidió conocer cuál había sido el último Boletín Oficial recibido en el Concejo, ya que si el mismo se cumpliera, tal como lo impone la ley 10027, no tendrían los ediles que andar sacando fotocopias con dinero de su bolsillo para cumplir con su tarea.
Ante este pedido, la secretaria Bur se levantó presurosa y se dirigió al archivo, para regresar al cabo de minutos con sendas carpetas de tiempo atrás.
Más adelante, siempre en sincera alocución, Reynoso destacó el daño que esta sucia operación de la bancada oficialista, la cual impactó negativamente en su madre y su hija, quienes nada tienen que ver con la política y menos saben de las inescrupulosas acciones que algunos pueden cometer en campaña.
Ya en el intercambio desordenado de apreciaciones que suscitaron las declaraciones de Reynoso, resultó llamativa la conclusión del joven concejal Federico Gallardo quien, con total seriedad, sostenía que alguien estaba mintiendo y se debería saber quién era.
Tratar de que no se sepa
Como a esta altura era evidente que la caricaturesca parodia oficial se desmoronaba a pedazos ante el público y la prensa, el nerviosismo comenzó a dominar la escena y la Presidente impuso un cuarto intermedio con la excusa de escuchar lo que tuviera que decir María Bur.
De este modo, Tassistro obligó arbitrariamente a los medios y a los vecinos presentes a retirarse del recinto y continuaron las discusiones, todas elevadas de tono, se escuchaban desde afuera, más allá de las declaraciones de la Bur.
Pasado largo tiempo de ser expulsados del recinto, Tassistro se apersonó en el hall para informarle a los presentes que “la cosa iba para largo”, insinuando que se fueran a sus casas.
Lo cierto es que, con total irrespeto por los presentes y por la prensa, se continuó con la sesión puertas adentro, de forma secreta, impidiendo ilegítimamente al público conocer el desenlace de semejante papelón.
Lo trascendido
Según se pudo saber más tarde de parte de algunos concejales, Bur negó todos los dichos del acta de Dunat, aseguró que ella no le entregó ninguna carpeta, sino que lo había hecho Fernández, algo que este último corroboró coincidiendo con la declaración de Reynoso, a la vez que aseguró no poder haber visto como “se escapaba” Reynoso ya que no tiene visión desde su despacho.
Conclusiones
De este modo, la gran acusación contra la concejal Reynoso terminaba de caerse dejando desnudas varias cuestiones que se deberán investigar en lo inmediato:
– El proceder de la secretaria María Bur, máxima responsable del poder deliberativo, a partir del cual se disparó todo este lamentable hecho.
– El proceder de Mariela Tassistro, Presidente del cuerpo, quien habría consentido de forma apresurada una sesión infundada sin nunca investigar un poco sobre cuáles eran las causales ni definir los objetivos de la misma.
– El proceder del concejal Juan Carlos Freyre, autor material del llamado a un escribano público, muy vinculado a las cuestionadas figuras del poder ejecutivo, para constatar algo que nunca se supo que fue.
– El proceder de la concejal Pamela Sciutto, vocera mediática que habría promovido sendas calumnias contra la concejal Reynoso.
– El proceder del escribano Alfredo Dunat, notario actuante, quien constató una serie de hechos que no serían verdad.
Más allá de todo esto, nuevamente con total impunidad, fue lacerada la integridad de una concejal, legítima representante del pueblo aunque a algunos les cueste aceptarlo y, como bien dijo la concejal Petroff, fue bastardeado por enésima vez el otrora honorable Concejo Deliberante.
Gualeguay21

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