A diferencia de los periodistas de las capitales provinciales, los de los pueblos del interior no tenemos acceso frecuente a nuestros gobernadores más que un par de veces al año, razón por la cual cualquier comunicador ansía la oportunidad de tenerlo a su alcance para evacuar algunas de las tantas inquietudes que también son las del pueblo. Es por ello que cuando un mandatario viene a uno de sus pueblos, si decide atender a la prensa, los locales esperan ser debidamente atendidos en lugar de a la propia, o a otra de su capital, con quienes se ven todos los días.
Un mandatario, cuando llega a un pueblo, puede o no brindarse a la prensa, es su prerrogativa, y puede negarse a responder una pregunta si prefiere no hacerlo, pero, por ninguna razón, puede condicionar, o digitar, o arbitrar el actuar de la prensa, y mucho menos excluirla, ni puede traer personal propio, ni una periodista simpática, para que le haga las preguntas que él quiere y evitar así las que la prensa local quiera hacer.
El Gobernador Frigerio, desde que asumió, ha demostrado varias veces su desprecio por la prensa que no le es funcional, y, a través de sus alfiles Knettman, Troncoso y compañía, ha sabido librarse de inoportunos periodistas o del compromiso de responder preguntas incómodas.
El pasado sábado, al llegar al Corsódromo, decidió atender a la prensa, pero, a pesar de que estaba casi toda la prensa local, la rueda fue coptada por una periodista de ElOnce TV que no dejó intervenir a los locales, solo a la prensa municipal. Hizo lo mismo el año anterior en la Expo Rural local con uno de sus empleados.
Como si fuera poco, esta vez dijo ser vecino de la ciudad y conocer todo de ella, y destacó que el nuestro es un Corso que está creciendo, que tiene que hacerse conocer, y que quienes vienen pueden disfrutar el río. Un atrevimiento innecesario.
Por último, vale decir que un gobernante que desprecia así a la prensa local, también desprecia al pueblo que ésta representa y le toca ser su anfitrión, lo que queda confirmado al no querer decir nada o decir lo que dijo. Es por todo esto que Gualeguay21 no participa de estas conferencias, a las cuales ya tampoco lo invitan.
Norman Robson para Gualeguay21


















