No es ciencia ficción, es realidad. Desde Fopea difundieron un estudio sobre el fenómeno de la desinformación digital y cómo ésta impacta en nuestra realidad política y social, en el cual denuncian que la propagación de la desinformación responde a una metodología sofisticada. Para probarlo, exponen cómo periodistas, medios y activistas críticos son blancos de estrategias con las cuales el Poder manipula y moldea el debate público.
Al final, el trabajo demuestra que la propagación de la desinformación no responde a acciones aisladas y que la naturaleza encubierta de estas operaciones impide identificar a sus autores, mientras existen indicios claros que indican que se emplea espionaje, campañas de desinformación y operaciones de influencia para interferir y desestabilizar.
Del mismo modo, el informe también demuestra que Argentina enfrenta un escenario caracterizado por campañas de desinformación crecientes. Tal ed así que ha quedado demostrado, a través de cuatro casos de estudio, que actores foráneos han estado ofreciendo dinero a influencers argentinos para publicar contenido sobre temas políticos, concretamente material pro ruso contra Ucrania, hecho sobre el cual hay una causa penal en curso.
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