Hoy hay en la provincia unos 5 mil enfermeros que surgen del colosal trabajo de la Universidad Nacional de Entre Ríos, la Universidad Autónoma de Entre Ríos y las filiales de la Cruz Roja en Paraná, Gualeguay y Concordia”.
En este sentido, APF Digital destacó la enfermería provicnial, la que requiere una enorme vocación de servicio y un gran compromiso con el otro, rescatando el ejemplo de dos enfermeras del interior de la provincia.
Nilda Botto trabaja como enfermera comunitaria en el Centro Integrador Comunitario de Villa Paranacito, en el marco del Programa Médicos Comunitarios.
Hace siete años se jubiló como enfermera en el Hospital Centenario de Gualeguaychú, donde trabajó en quirófano.
En su trabajo cotidiano busca “que el paciente se sienta bien, tratando de curarle el cuerpo y el alma a la vez porque van juntos”.
Esto es, “tratarlo como me gustaría que me traten a mí o a un familiar”. Nilda recuerda las experiencias lindas y tristes. Y no duda en afirmar: “Los pacientes se te ganan en el alma. Eso es vocación”.
Ella desde pequeña soñó con ser médica, pero sus padres no pudieron costearle el estudio.
“Siempre fue mi ilusión llegar a ser cirujana”, afirma quien tiene una anécdota al respecto.
“Mi primera cirugía se la hice a un pato que se había ahogado en mi casa. A la siesta, cuando mi mamá se acostó, la llevé a mi hermana más chica para que lo sostuviera. Le saqué la máquina de afeitar a mi papá, me llevé unos trapitos para envolverlo y lo corté y le saqué lo que tenía atragantado. Luego lo cosí, le envolví el cuello y le di una aspirina. El pato se salvó”, cuenta de una valiente osadía emprendida a los 13 años.
Nilda se casó a los 20 años, tuvo a sus hijos y estudió enfermería. “Empecé haciendo suplencias en los centros de salud de Gualeguaychú y terminé trabajando en el Hospital Centenario donde me jubilé. Después de haberme jubilado fui dos años más a la facultad para egresar como enfermera comunitaria”, contó.
“Lo importante es poder ayudar a los demás y sentirme bien haciéndolo. Trabajo con un médico y hacemos consultorio, me dedico a los controles, curaciones, sacar puntos, inyectables. Me siento feliz. Mientras pueda lo voy a seguir haciendo por el bien de los demás”, dijo quien además trabajó en el hogar de ancianos.
Desde el centro de salud Villa Eleonora de Irazusta, en el Departamento Gualeguaychú, Susana Ester La Palma afirma que “ser enfermera es dedicarse al prójimo con todo cariño y estar dispuesta siempre a ayudar y sanar a los enfermos”.
Del hecho de haber trabajado siempre en su pueblo recordó: “Es hermoso, no le puedo pedir más a la vida porque tengo mi casa, mis hijos, mi trabajo. Dedicarse a la enfermería es muy lindo”.
Ella estudió enfermería auxiliar en la Cruz Roja de Gualeguay.
Gualeguay21

7 mayo, 2026 11:00 pm/
El medio Elonce rescató ayer la historia de la Escuela Flotante 70 Crucero Gral. Belgrano del...
















