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En el acuerdo de juicio abreviado homologado por las partes celebrado ayer, Mariano Acuña reconoció cuatro hechos en los que cometió delitos como abuso sexual simple, abuso sexual con acceso carnal, privación ilegítima de la libertad, corrupción de menores, suministro de estupefacientes, grooming, y producción de pornografía infantil, a cuatro víctimas, en su momento menores de edad.
Frente a estos cargos, y la enorme cantidad de pruebas colectadas por quien estuvo a cargo de toda la investigación, la fiscal María Ángeles Schell, Acuña, quien siempre colaboró, aceptó una pena de 16 años de prisión efectiva a cumplir en la unidad penal 9 de Gualeguaychú, la cual ya no es apelable. Una pena tal vez insuficiente para la sociedad pero ajustada a derecho por las características de la causa.
Vale recordar que al condenado se lo acusó de captar adolescentes vulnerables y adictos, invitarlos a su casa para consumar actos sexuales de todo tipo, registrarlos en imágenes, todo a cambio de dinero o drogas, en algunos casos durante años. Si bien prosperaron estos únicos cuatro casos, gracias a la valentía de las víctimas, fueron muchos más los que prefirieron preservar su ya lastimada salud emocional y no accionar penalmente.
Norman Robson para Gualeguay21


















