Gloria nació en Gualeguay, y se crió en el seno de un típico hogar campero, en la Estancia Las Flores, en el Octavo Distrito. Creció junto a siete hermanos, yendo de a caballo a la escuela, y, por la tarde, acompañando a Doña Ramona en las tareas de la casa. En ese escenario, Don Félix le contagió a ella y a sus hermanos una gran pasión por la música. Así, con apenas 8 años, abrazó la verdulera, y, a los 13, la acordeona a piano, y no la soltó más. Así, ella custodia hoy nuestra identidad cultural.
Tal fue la pasión heredada, que con sus hermanos María y Carlitos formaron un grupo, luego se sumaron a otro, y así ella comenzó a crecer. El tiempo pasó y con este creció su magia. Hoy, Gloria, con su encantadora sonrisa, hace mágicos los acordes de su acordeona para conquistar momentos, y hacerlos inolvidables al ritmo de su fuelle. Un don que es fruto de su esfuerzo y dedicación, un ejemplar tributo a lo nuestro que hoy despliega con Los Cristales de la Cumbia.
Claro, no es para menos: Gloria es de apellido Barreto, bien conocido en el Octavo, y sinónimo de buenos músicos en el sur entrerriano.
De este modo, esta mujer, sin perder sus dotes femeninas, solo con su encanto y talento es una de los tantos que vigilan, protegen y guardan nuestra identidad, base de nuestra cultura, y gracias a quienes los hijos de nuestros nietos sabrán de un sapucay.
Norman Robson para Gualeguay21


















