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El 6 de octubre de 2014, Gualeguay21 registró el estado del campo santo conocido como Cementerio de los Ingleses, ubicado en el mismo cementerio municipal, a un costado, con entrada entonces por calle Pancho Ramírez. Como el estado calamitoso y de abandono del lugar era vergonzoso, lo tapiaron y aislaron del público. Lo escondieron y libraron a su suerte. Hoy, más de 11 años después, el lugar es una selva impenetrable, degradando una de las reservas históricas más valiosas de la ciudad.
Fotos: La primera es una composición de fotos tomadas en 2014, y la otra es una vista aérea tomada días atrás.
Quien circule por el lateral oeste del cementerio municipal podrá observar, metros después de calle Vilar, un tapial con una tupida vegetación que sobresale del otro lado. Eso es lo que alguna vez fue el Cementerio de los Ingleses. Y verá también que no se puede entrar, ni desde afuera, ni desde adentro. Lo cerraron hace más de una década para que no se vea.
Se trata de un predio municipal dedicado a la colectividad protestante de entonces, con sepulcros en tierra que datan del siglo XIX.

Algunos de los que allí descansan son: John MacDougall (1873), Thomas Mac Dougall (1878), Susan Campbell (1879), Frederick Heanley (1880), J Gillespie O’Dwyer (1891), Peter Robson (1892), E M David de Lagier (1900), Emilio Krogle (1903), Robert Rous Peter (1903), Juan Mario de Jong (1904), Adriana Schaleven (1905), Mary O’Dwyer (1906), Ernest Lowry Corry (1912), Isabel Mackay (1916), Stephen Bingham Greaghe (1917), D C Van de Linde (1920), María Marta Karthe (1925), Henry Schmoele (1931), Henry Alan Hill (1940), Sarah Croom (1947), y Jonas Radcliffe (1952), entre otros.
“Nombres y apellidos que encierran historias de inmigración, de colonia, de empresa, de sacrificio y pujanza, de identidad, de génesis. Una génesis hoy olvidada”, escribimos entonces, y repetimos hoy.
Norman Robson para Gualeguay21


















