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Dos jóvenes detenidos por hechos violentos


Los tiempos cambian y mientras sea para bien, mucho mejor para nuestra sociedad, porque es el deseo de todos, pero la realidad en algunos aspectos no es como la mayoría de los ciudadanos pretendemos, que es vivir en paz y armonía comunitaria.

En esta crónica policial para poner un claro ejemplo de nuestra vida social necesitamos primero de nuestra imaginación en una típica salida de sábado por la noche, donde un grupo de jóvenes que sale a un local bailable dando  rienda suelta a su jolgorio adolescente para disfrutar del fin de semana junto a sus mejores amigos, pero algo conforme a un hecho fortuito o provocado, sale mal, en razón que en la pista de baile se encuentran con otros chico/as que no son compatibles con sus formas de divertimento, de vestir, etc., donde el rol de la ingesta alcohólica no ayuda, porque despierta un machismo infundado o envalentona hasta los más tranquilo/as tornándolos sumamente irascibles, al punto tal de dirimir cuestiones insignificantes de la vida mundana, en discusiones que comienzan un con intercambio verbal hasta límites impensados de una sumatoria de agresiones con serios riesgos de vida.
Algo similar fue lo que se suscitó en el pasado festejo de año nuevo, en un boliche de la zona Oeste de la ciudad, que está ubicado dentro del predio del Corsódromo, cuando por causas que se investigan en los estrados judiciales y que solo los involucrados conocen en profundidad, -aunque nada amerita golpear salvajemente a un semejante de tal forma hasta producirle la fractura de mandíbula y perdida de varias piezas dentarias-  por la andanada de puños y patadas hasta en un estado de indefensión, como le sucedió a Salvador (22), luego de una cobarde y tonta riña con Maximiliano (25).
Todo surgió muy rápido como suele ser en estos enfrentamientos indeseados, muchos más en reductos públicos donde debe primar la cordura y la mesura ante el más grave de los incidentes, por tratarse de un reducto casi siempre reducido para el aglomeramiento de gente, mucho más si se trata de una fecha especial como lo fue el festejo de nuevo año. La gravedad de las lesiones provocaron una investigación judicial, a raíz de la denuncia penal radicada en Jefatura, donde el Fiscal interviniente fue avanzando en la causa muy prolijamente para colectar las pruebas necesarias que llevaron a la detención del imputado como agresor de semejante inusual golpiza, en razón que en horas de la tarde -16-, dando cumplimiento al Oficio N° 10/14 emanado por el Juzgado de Garantías N° 2, a cargo de la Doctora Alejandra Gómez, ingreso detenido Maximiliano, quien fuera trasladado de su domicilio en relación a I.P.P. N° 2831, quedando alojado en esta Jefatura de Policía a disposición de las autoridades tribunalicias en feria.
Como si fuera poco el ejemplo de violencia social, es oportuno hacer referencia al caso paralelo que surgiera en la misma noche de bienvenida de año, que dejó como saldo a Federico internado en la sala de cuidados intensivos luego de ser intervenido quirúrgicamente de urgencia, a raíz de una arrabalera puñalada propinada por “Monchi”, quien a la fecha aun se encuentra alojado en esta Jefatura por el alto grado de responsabilidad que le asiste en la autoría del hecho de sangre.
Estos hechos como muchos otros que suceden sin consecuencias tan graves, son materia de análisis, que llevan a una importante reflexión, que preocupa y mucho a esta preventora del orden, en razón del ascendente número de  casos de violencia social que se vienen poniendo de manifiesto dentro del ámbito urbano, sobre todo dentro de lugares destinados al esparcimiento, que debieran ser de ocio y  divertimento, pero que se convierten en improvisadas veladas boxísticas.
Parecería que muchos de nuestros jóvenes se guían por el “todo vale”, y si la víctima se encuentra en desventaja física y numérica, mucho mejor, ya que afloran las conductas de riesgo donde la acción prima sobre el pensamiento.
Este razonamiento advierte comportamientos inadecuados y extremadamente violentos, que evidencian una actitud de hostilidad y hasta de crueldad hacia el otro, que explota de repente sin ideologías ni estrategias, que nos lleva a abrir numerosos interrogantes sobre cómo lograr un futuro mejor en cuanto al comportamiento social.
En definitiva, este es el retrato de una parte de la sociedad que está en crisis, ante la cual también nos preguntamos sobre su devenir, si es que pronto no se vislumbra un cambio de 360 grados en los buenos ejemplos de conductas, a través de las instituciones encargadas de aportar una mayor educación, más allá del preponderante seno familiar donde nacen las raíces clásicas de convivencia ciudadana.
Como ya hemos visto, no hay que dejar de lado que la violencia no es privativa de un sexo, aunque varones y mujeres la expresan de diferente manera: en los chicos es más desvergonzada, van directamente al hecho, a la acción desmedida, mientras que las chicas son menos agresivas, pero a veces originadoras, con y sin voluntad, de los desórdenes machistas.
Así se presenta el espectro ciudadano, que no es genuino de Gualeguay, sino en un mundo con adultos que no están tomando conciencia de la gravedad que los acecha, fundamentalmente porque no se observa arrepentimientos ni reflexiones, por las faltas de códigos éticos que están arraigándose día a día en la sociedad, y que necesita del compromiso de todos, para sacar adelante a una juventud que se está tornando cada día más irrespetuosa y violenta.-
Jefatura Departamental Gualeguay

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