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Historias de una Argentina corrupta

La relación entre el menemismo y el actual gobierno, con las privatizaciones de ayer y hoy como eje. Shoklender y la continuidad del saqueo con discurso progresista.

Las coimas se cobran vidas. Miles de personas han muerto por accidentes evitables, por la falta de cumplimiento de algún derecho humano básico, por enfermedades evitables, o sencillamente, de hambre. Desde el golpe cívico militar (fogoneado por muchos actuales funcionarios como el Canciller Héctor Timerman), la corrupción ha sido un denominador común muy poderoso. Se consiguieron libertades democráticas y castigos ejemplares, gracias a una lucha sostenida en condiciones durísimas, que hoy el oficialismo se quiere apropiar. Pero una de las grandes deudas pendientes es desactivar la estructura corrupta que multiplica el patrimonio de los funcionarios públicos, y de manera inversamente proporcional, deteriora el patrimonio público y empobrece al pueblo argentino.

 

 

 

Menemismo y neomenemismo

Tal cual como lo habíamos anticipado después del pacto Menem-Kirchner, y lo volvimos a reafirmar después de las elecciones (ver Menem puede morir en libertad), el ex emperador riojano fue absuelto en la causa por la venta de armas a Croacia y Ecuador. Su banca como senador nacional, “un premio a la trayectoria” según el oficialismo, también es un premio a la impunidad. La realidad es que nadie quiere escupir para arriba, y Ricardo Jaime, Julio De Vido o Aníbal Fernández, tienen discursos diferentes a Corach, Granillo Ocampo o Manzano, pero las mismas mañas. Así como Martínez de Hoz elogió a Menem por continuar el saqueo en democracia, Menem elogia a Cristina por seguir robando con discurso progresista. Los que digan que la Justicia es independiente, que sigan el accionar del Juez Norberto Oyarbide, al que le parece que el aumento patrimonial de Cristina y Néstor es lícito. Desde que llegaron al poder, han declarado un incremento del 3.540 por ciento. Sí, leyó bien, tres mil quinientos cuarenta. Y eso es lo declarado.  

Ramal que falla, ramal que se estatiza

Uno de los caminos que se le pueden proponer al Gobierno, es invertir la lógica menemista, ya que son tan progresistas y combativos. Si su socio político decía en los noventa “ramal que para, ramal que cierra”, que ahora la lógica sea: “ramal que falla, ramal que se estatiza”. Y así recuperamos los ferrocarriles para los argentinos, que es lo que corresponde, y dejamos de llenar los bolsillos del Grupo Crigliano. ¿Esa no es una corpo también?

El accidente que se registró en Flores, es la consecuencia de una política de vaciamiento sistemática, a cargo de empresas privatizadoras que reciben más de un millón de pesos en subsidios por día, sostienen las barreras con palos de escoba, y tienen trabajadores en negro por el método de las cooperativas truchas. Pero como son corporaciones y empresas amigas, la corte de aplaudidores de 6,7,8 no dice una palabra. Como bien dijo el director de la Revista Barcelona, Pablo Marchetti, hay un “clarinismo oficialista” que es tan patético y oculta tanto como el multimedio encabezado por Magnetto.

El recurso más despreciable

El caso Shoklender guarda mucha relación con este tema. El manejo de la obra pública es uno de los grandes nichos de corrupción en nuestro país. A nadie le sorprende que las casas que hace el Estado salgan más caras de lo que corresponde, que se manejen por amiguismo, que se paguen varias veces obras que nunca se ejecutan, y demás evidencias de robo. Mientras los ferrocarriles aguardan su soterramiento, mientras seguimos emparchando las grandes obras públicas del primer peronismo, mientras las escuelas y los hospitales se caen a pedazos, se le dan millones de pesos a una persona, sin ningún tipo de control. Es muy lamentable que Hebe haya brindado el nombre de una organización con un prestigio bien ganado, para concretar todos estos negociados. Afortunadamente, queda la Línea Fundadora, y casi la totalidad de Las Madres de Plaza de Mayo “saben llevar el pañuelo”, como dijo Tati Almeida. Usar los derechos humanos para robar, es lo más bajo que se puede caer. El oficialismo pasó ese límite. Afortunadamente, hay organizaciones que desde antes, durante y después de este gobierno, seguirán sosteniendo esta lucha, pase lo que pase y gobierne quien gobierne. Y no bajarán las banderas que tanto les ha costado levantar, ni por todo el oro del mundo. Tarde o temprano, las mentiras se vuelven contra los que las construyen.

Santiago Joaquín García para Río Bravo

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