18 julio, 2024 4:43 pm
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La paradoja de la tecnología moderna y la diabetes

En el Día Mundial de la Diabetes, instituido por iniciativa de la Federación Internacional de la Diabetes y la OMS, se conmemora el aniversario del nacimiento de Frederick Banting, quien, junto con Charles Best, tuvo un papel determinante en el descubrimiento en 1922 de la insulina, hormona que permite tratar a los diabéticos y salvarles la vida.

La OMS estima que en el mundo hay 346 millones de personas con diabetes, guarismo que muy probablemente, de no mediar intervención alguna, para 2030 se habrá más que duplicado. Casi el 80% de las muertes por diabetes se producen en países de ingresos bajos o medios.

 

 

 

Según el Dr. Chris Feudtner, la diabetes de tipo 2, que suele considerarse una enfermedad de la civilización y que representa más del 90% de los casos de diabetes, es un producto de la tecnología moderna.

El Dr. Feudtner sostiene que los pacientes con diabetes de tipo 2 producen abundante insulina en un entorno que les permite ingerir más calorías que en cualquier otro momento de la historia y en el que tampoco hay grandes demandas físicas (caminar, montar en bicicleta, realizar trabajos físicos), sino una vida más bien sedentaria en la que se pasan el día sentados. Esta combinación de ingreso excesivo y escaso gasto de calorías lleva al aumento de peso y a la obesidad, desequilibrio que se está viendo en el mundo desarrollado desde los años treinta y ha producido un aumento rápido de la diabetes de tipo 2 en los años ochenta y noventa. Pero ahora la cantidad de alimentos hipercalóricos que están consumiendo muchas personas en el mundo en desarrollo también supera en mucho lo necesario, y la epidemia se está extendiendo.

Consultado sobre en qué sentido es la diabetes de tipo 2 un producto de la tecnología y de nuestro estilo de vida, el Dr. Feudtner aseguró que, por ejemplo, las tecnologías utilizadas en la agricultura, la ganadería y el procesamiento de los alimentos permiten que las personas ingieran alimentos con más densidad calórica que en cualquier otro momento de la historia, y en cantidades mucho mayores. Hablamos incluso de alimentos que hasta hace poco no existían. En cambio, es realmente difícil encontrar quien consuma gran cantidad de alimentos tradicionales, como el arroz. A ello hay que añadir las tecnologías del transporte, que han hecho que la gente deje de caminar, y la sustitución del trabajo manual por el de las máquinas. Estas tecnologías han modificado la cantidad de energía consumida en las actividades cotidianas. En suma, la tecnología nos ha dado un exceso de calorías y ha reducido el gasto de energía. No es que yo proponga que nos convirtamos en luditas y volvamos a la agricultura de subsistencia y a ir caminando a todas partes, pero tenemos que hacer frente a las consecuencias de haber forzado nuestro metabolismo más allá de lo que es capaz de soportar.

Cuando se consume una cantidad excesiva de calorías se acaba necesitando otro tipo de tecnología para identificar a quienes padecen diabetes, lo cual no deja de ser paradójico. No obstante, esta tecnología es maravillosa y nos permite identificar muy rápidamente quienes corren el riesgo de sufrir diabetes aunque todavía no presenten síntomas, y empezar a tratarlos con medidas dietéticas o medicamentos orales.

Organización Mundial de la Salud

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