La sanidad: una cuestión de soberanía comercial

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El pasado jueves, al mediodía, en el salón Ceibo de La Rural, el distrito 7 Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina organizó una charla sobre la importancia de la sanidad en las cadenas cárnicas. En su afán de poner sobre la mesa una cuestión que cada vez es más determinante en la evolución del negocio agropecuario, los organizadores convocaron dos prestigiosos referentes: los Dres. Veterinarios Luis Barcos y Julio Reggi.

El Dr. Veterinario Luis Barcos es un destacado referente nacional e internacional de la sanidad animal y la seguridad alimentaria, con un prestigio adquirido a partir de una dilatada carrera en el sector privado, una prolífica producción científica, y una relevante labor pública, tanto como presidente del Senasa como en la Oficina Internacional de Epizootia, primero, y luego en la Organización Mundial de Sanidad Animal. Ya retirado de la actividad, Barcos ofreció su visión de forma franca y sincera.

El veterinario comenzó su exposición repasando el sistema sanitario argentino en el contexto internacional, y comparando los recursos técnicos, legales, económicos y, en particular, políticos, de nuestro país con los del resto del mundo, sin dejar de advertir que a importadores y exportadores los motivan intereses diferentes y, a veces, enfrentados.

Respecto de la fiebre aftosa, Barcos recordó que, en un principio, solo existía el estatus sanitario sin vacunación, y que, décadas después, se aceptó el estatus con vacunación. En ese aspecto, advirtió sobre las medidas necesarias en términos de bioseguridad, y trajo a colación el ejemplo uruguayo, sus producciones vacunas, ovinas y porcinas, y el estatus sanitario de estas cadenas, explicando que todo ello se funda en la confianza que le tienen los mercados.

Ante la encrucijada de dejar o no de vacunar contra la aftosa, Barcos no pudo olvidar que en su gestión al frente del Senasa se dejó de vacunar en el país, y eso fue un gran fracaso. Es por eso que prefirió proponer la adopción del desafío de trabajar y gestionar para mejorar la sanidad en general y, así, potenciar el comercio con el mundo.

En ese camino, planteó la necesidad, y urgencia, de marcar una agenda política, en general agropecuaria, y sanitaria, en particular, de nivel tanto nacional como provincial. En otras palabras, la actividad agropecuaria como política de estado y todas sus cadenas como principales argumentos de desarrollo. En ese sentido, la decisión de convertir la Secretaría en Ministerio, con su correspondiente presupuesto, sería clave.

Esta agenda, a entender de Barcos, debería sostenerse en un Senasa replanteado y redimendionado al frente de un sistema sanitario eficiente, efectivo y sustentable. Para ello, le parece indispensable el compromiso incondicional de los estados provinciales, y, en especial, de todas las gremiales privadas de todos los eslabones de todas las cadenas. Es insostenible cualquier replanteo sin romper con el divorcio histórico entre la producción, la industria y el gobierno.

Por otro lado, Barcos propone acordar y establecer objetivos estratégicos claros y concretos entre todos las partes involucradas, relegando la cuestión comercial y priorizando lo sanitario, ya que, en la actualidad, esto último se ha convertido en el principal argumento de exportación.

De igual manera, Barcos recordó que con altos estándares de sanidad se neutralizan las restricciones injustificadas de los mercados, algo que siempre a afectado la realidad cárnica argentina. En ese sentido, surgió como importante terminar con el doble estandard sanitario: el de la cadena exportadora hacia el mercado internacional y el de la cadena doméstica para el mercado interno. No pueden convivir.

Por su parte, el Dr. Julio Reggi, especialista en garrapata y tristeza bovina, hizo lo propio desde estas problemáticas, reforzó lo expuesto por Barcos reseñando la amenaza que significan para la actividad, y señalando la necesidad de responder a ésto con eficiencia, rentabilidad y sustentabilidad. De ese modo, el especialista dimensionó técnicamente los peligros de este flagelo y las medidas necesarias para neutralizarlos.

Por último, como abrochando todo lo expuesto, quedó claro que, para los bolsillos del sector, las retenciones son importantes, pero la cuestión sanitaria podría ser mucho más significativa en términos de miles de millones de dólares.

En síntesis, a partir de la realidad de la fiebre aftosa y de la garrapata, Barcos y Reggi pusieron sobre la mesa, negro sobre blanco, la relevancia actual de la realidad sanitaria, dejando en offside a toda la cadena de las carnes, a sus gremiales, y a los propios gobiernos, quienes, a partir de ahora, deberán poner sus barbas en remojo.

De este modo, el Distrito 7 Entre Ríos, con Juan Diego Etchevehere y Mariano Berisso al frente de un valioso equipo de delegados, consolidaron un valioso aporte al sector, instalando un debate que, hoy, nadie puede, ni debe, eludir.

Norman Robson para Gualeguay21

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