Docenas de familias y una centena de gurises excluidos por la desidia del gobierno que prioriza cuestiones particulares y posterga a los sectores más desprotegidos condenándolos a vivir en condiciones infrahumanas.
Cráteres y montículos, agua y barro en exceso, todo coronado de excrementos, y decenas de gurises jugando a la mancha por el lugar conforman la postal de la desidia.
No es 1912, es 2012, y todo un barrio pretende ser desaparecido.
Visitar ese sector y palpar in situ una situación donde son vejados todos los derechos humanos haría que la comunidad tome consciencia sobre qué se debe hacer a la hora de enfrentar las urnas.
Gualeguya21

















