Pero, según manifestaron tanto la víctima como uno de los funcionarios involucrados, ambos aún con sangre en sus ropas, la historia no habría comenzado ahí, sino en un operativo que se estaba realizando minutos antes a una cuadra de distancia, donde la víctima, quien conducía su moto sin casco, habría evadido la detención de una funcionaria de Tránsito.
Luego de estacionar su moto lejos del operativo, el vecino pasó caminando por el lugar y continuó por Antártida Argentina hacia 25 de Mayo, donde antes de llegar a la esquina, según declararon varios vecinos que fueron testigos del hecho, habría sido interceptado por uno de los funcionarios que lo reconoció y procedió, luego de un intercambio de palabras, a empujarlo y pretender reducirlo.
Si bien el interceptado intentó zafarse de la agresión, rápidamente llegaron al lugar el resto de los funcionarios, quienes inmediatamente se sumaron a la violenta represión.
Según describieron algunos testigos, los municipales, luego de reducirla, mantuvieron a la victima contra el piso retorciéndole un brazo y apoyándole las rodillas contra la cabeza y el torso, y propinándole algunos golpes para que dejara de forcejear, mientras el Inspector General observaba pasivamente la violenta situación a unos metros de distancia esperando que la policía responda al llamado.
Una vez llegada la policía al lugar, los municipales sueltan a la maltrecha víctima para que sea detenida por esta, quien de inmediato procedió de acuerdo a lo denunciado por Transito, pero rápidamente se percato de que el revoltoso sería victima de los municipales, no solo por el estado del mismo sino también por las declaraciones de los vecinos testigos de los acontecimientos.
Finalmente, la víctima fue trasladada a la Jefatura donde procedería a radicar la correspondiente denuncia, la cual estaría respaldada por varios registros se video tomados por los testigos.
Una vez retirada la policía junto con la víctima, se hizo presente en el lugar el Secretario de Gobierno, Mariano Iturbe, quien, sin descender del auto, habría resuelto el problema cesanteando al personal involucrado.
Por último, cabe destacar que varios de los vecinos que presenciaron el hecho coincidieron en que este era el sabido desenlace de una situación caótica producto de la falta de una sería política se tránsito, y que el problema no estaba en los funcionarios de calle sino en la incapacidad del ejecutivo en dar una solución a esta ya dilatada problemática.
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