Aquel 9 de julio de 1866, al mismo tiempo que se libraba la Guerra del Paraguay y se cumplía el 50º aniversario de la declaración de la independencia argentina, comenzó a operar la primera línea ferroviaria construida en Entre Ríos y en la Mesopotamia, contando únicamente con un ramal de 9,85 km entre la ciudad y Puerto Ruiz, facilitando las operaciones de exportación y el traslado de productos entrerrianos a Buenos Aires
La construcción de la línea fue una iniciativa de un grupo de comerciantes de Gualeguay, quienes el 26 de septiembre de 1864, en una reunión celebrada en esta ciudad, acordaron emprender con este proyecto.
El capital inicial de la compañía fue de 100 mil pesos fuertes, a los que llegaron aportando 50 mil pesos los vecinos de Gualeguay, 15 mil pesos el gobierno nacional, 15 mil pesos el general Justo José de Urquiza, 10 mil pesos la Banca Maua, y 10 mil pesos el gobierno provincial, y el primer presidente fue Jacinto González Calderón.
El responsable de los trabajos, a partir de enero de 1865, fue el ingeniero Juan Coghian, tareas que involucraron la construcción de la vía, con material adquirido en el Reino Unido, y dos pequeñas estaciones en tierras fiscales en Gualeguay y en Puerto Ruiz, mientras que los trenes fueron comprados en los Estados Unidos.
Como se puede apreciar, La Solis es un testimonio tangible de un importante tramo de la historia gualeya, no solo por la trascendencia del desarrollo socioeconómico al que aportó, sino, también, por el sentido de unión que permitió su creación, algo que bien vendría se repitiera en estos tiempos que corren.
Por lo tanto, ésta pieza es parte de nuestro valioso patrimonio histórico, el cual debe mantenerse y perpetuarse lo más original posible, siempre conservando su imagen.
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