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Quien ganó las elecciones docentes

Durante la jornada de ayer los docentes entrerrianos fueron a las urnas para elegir la conducción del gremio más grande de la provincia. Un voto en el cual se juzgó la gestión rojinegra y se evaluó la propuesta celeste.

La Rojo y Negro, a lo largo de su gestión, expuso un gremialismo distinto.

 

 

 

Se mantuvo coherente con su posición en cuanto a la transparencia de gestión, a la soberanía pedagógica, al mutualismo, y a la independencia política.

Mantuvo una administración sana rindiendo públicamente sus cuentas.

Realizó un trabajo interesante en cuanto a soberanía pedagógica.

Desarrolló un intenso mutualismo ampliando los servicios a los agremiados.

Y fue absolutamente independiente y estrictamente demócratica en su proceder.

Pero…

La Celeste, aliada en una Integración, proyectó una propuesta “pluralista y participativa para la recuperación del gremio para todos los docentes”.

Pero…

El docente, ayer, no votó una propuesta “pluralista y participativa”, eso no estaba en juego ante un perdedor rigurosamente democrático.

El docente, ayer, tampoco votó la “recuperación del gremio para los docentes”, ya que la afluencia a las urnas dejó mucho que desear.

El docente, otra vez, como hace semanas atrás, votó políticamente, con el bolsillo y cansado.

Políticamente porque la elección de ayer estuvo sometida a la injerencia del gobierno actual al punto de convertirse en una propuesta oficialista con un abierto apoyo del aparato.

Con el bolsillo porque el docente que votó ayer tiene uno de los salarios más bajos del país y, encima, sufrió los reiterados descuentos por huelga.

Cansado porque el desgaste traumático del reclamo constante a lo largo de estos años lo agotó moralmente.

Pero, más allá del análisis, lo cierto es que la Celeste tiene nuevamente la responsabilidad de conducir el gremio y, en este contexto especial, implica una gran responsabilidad.

Responsabilidad para con sus agremiados a defender los intereses sectoriales sin caer en la obsecuencia ante un gobierno que no entiende, ni acepta, ni tolera el corporativismo.

Responsabilidad para con la familia escolar a defender los intereses pedagógicos más allá de la gestión sindical y en un marco de aguda degradación de la educación por las políticas pasadas.

Responsabilidad para con el futuro educativo conservando y manteniendo aquello que esta gestión haya construido en beneficio del sector y de la educación.

El desafío es grande para la nueva conducción.

Norman Robson para Gualeguay21

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