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A principios de la semana pasada, vecinos de la zona avisaron a Gualeguay21 que, durante el fin de semana, una máquina se había caído al arroyo Peralta. Suponiendo que habría sido un problema ya resuelto, no prestamos mayor atención. Pero, el jueves por la mañana, otros vecinos informaron que la misma aun estaba sumergida. Incrédulo, este medio fue hasta allí para corroborar el hecho. De no creer. La máquina estaba sumergida y abandonada en medio del arroyo.
Se trata de un equipo pesado del parque municipal bajo la responsabilidad de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos: una retroescavadora con oruga. Un bien del patrimonio público que valdría en el mercado unos 100 mil dolares, más de 100 millones de pesos.
Respecto del lugar donde se encontró sumergido el equipo, ésto es en el medio del arroyo Peralta, a 500 metros del río Gualeguay, más allá del basural a cielo abierto y de las piletas de decantación cloacal. Dicho arroyo evacúa los efluentes líquidos del matadero municipal, y sería el evacuador, también, de la supuesta área industrial.

Según la versión oficial, la idea era aprovechar el fin de semana para limpiar el arroyo qué también evacúa los canales de Dowery y Periurbano. Más allá de esta versión, trascendió que la verdadera intención habría sido profundizar el arroyo a pedido de la arenera que, al no poder instalarse en Puerto Ruiz, le ofrecieron el predio del área industrial, del otro lado del arroyo. El objeto habría sido contar con una salida directa al río.
Ahora bien, el equipo habría terminado en esa situación por las condiciones del piso, no contempladas por los responsables que lo llevaron hasta allí, condiciones éstas que imposibilitaron sacarlo de esa situación, por lo menos en una semana, mientras que se supo que se habría estudiado la posibilidad de que la pluma de Mazzacan la retirara de allí, pero el piso y el costo habrían desalentado la idea. Finalmente, trascendió el fin de semana que la empresa Pitón haría su intento.
Independiente de cuando se logre recuperar la máquina y ponerla a secar, el daño ya sufrido no sería nada despreciable, consecuencias de las que se debería hacer cargo el propio Secretario de la cartera, el Ing. Juan Pablo Mihura, y su Jefe de Corralón, un Sr. Zapata.
Por último, frente al pronóstico del Instituto del Agua y del Servicio Meteorológico de un invierno extraordinariamente llovedor, resulta urgente encontrar una solución para retirarla de ese lugar y evitarle más pérdidas económicas a los gualeyos, a la vez que la comunidad espera de los responsables las debidas explicaciones y, si corresponde, sus renuncias.
Norman Robson para Gualeguay21


















