12 julio, 2024 4:11 pm
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Seguimos rehenes de una interna política

Desde aquel cheque de 200 mil pesos para una escuela de Galarza hasta la media hora de charla radial con Mauro Urribarri el último sábado, pasando por el espectáculo de la Mosca, la visita de Canal 9 a Puerto Ruiz y las entrevistas y reproducciones del diario Uno, se ha instalado en la sociedad nuevamente la sensación de ser rehenes de una interna innecesaria.

En este clima enrarecido, el binomio Erro Albornoz, en su afán de acceder a espacios que no pudo ocupar a pesar de su victoria en 2011, es quien entabla y enciende la interna contra sus declarados archienemigos, los legisladores Vittulo y Matorras, aprovechando las facilidades recibidas desde el sector interno provincial liderado por el Ministro Báez.

En este contexto de contienda, y aún sin cumplirse aún un año en el gobierno, el pseudo kirchnerismo local, encabezado por el reelecto intendente, y acompañado por el diputado de Pérsico en la provincia, ha emprendido una avanzada mediática que intenta proyectar en la sociedad una imagen se consolidación política difícilmente creíble.

Mientras tanto, el senador y el diputado, ambos cercanos al Ministro Bahl, vienen manteniendo un perfil bajo amparados en la prepotencia de sus gestiones sin hacer declaraciones altisonantes.

En otras palabras, en estas últimas semanas, Erro y Albornoz, aprovechando el desliz del Ministro García, las gestiones de Báez, el apoyo de Soychú, y la concesión del hijo del Gobernador, demostraron que están más para embarrar la cancha fogoneando la interna que para trabajar y gobernar, aunque falten todavía 3 años para disputar el gobierno nuevamente.

Tal es así que desde ese sector lanzan míticas e inverosímiles gestiones, como lo de termas y Paso de Alonso, y promueven rumores sobre cargos ya definidos que involucran tanto a Secretarios como a importantes empresarios, todo con la intención de mostrarse fuertes pero cayendo en el ridículo.

En todo este confuso y recalentado escenario, todavía lejos de cualquier definición, llama la atención la participación del Gobernador Urribarri consintiendo los caprichos del intendente y el diputado 17, promoviendo la división y alimentando una interna que nada de bien le hace ni a Gualeguay, ni a la provincia, ni al justicialismo.

Como tampoco le hace bien a nadie la demora en el progreso de las causas penales en contra del intendente Erro, una por la cual está procesado, y que llamativamente tardan mucho en evolucionar.

En definitiva, Gualeguay sigue preso de un enfrentamiento, ahora provincializado, que pareciera ser consentido por el propio Gobernador, o sea, seguimos siendo rehenes de las internas políticas.

Norman Robson para Gualeguay21

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