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Ser creyente


Según explica Isaac Luria, célebre cabalista judío de Safed (Israel), en el momento previo a la Creación, todo el espacio estaba ocupado por D-s. Bajo esa lógica, para que la Creación suceda, hizo falta que D-s se replegara, que hiciera lugar, que se contrajera.

¿Qué fue, entonces, lo primero que creó D-s? ¿Luz, cielos, tierra? No, el espacio para la Creación de todo lo que ya conocemos. Es decir, tuvo que retirarse. Y con Él se retiraron, también, sus atributos. Ahora bien, en una segunda instancia, y con ese espacio disponible, por decirlo de algún modo, D-s interviene. Vale decir: pone, en esa nada, el todo. Eso que nosotros llamamos el mundo de lo creado, y que el Génesis ilustra tan didácticamente: durante siete días, completó ese mundo con los objetos del inventario que conocemos de sobra. Y coronó su obra, desde luego, con el hombre y la mujer.
Ahora bien, terminada su creación, nos cuenta la Biblia, y después de su día de descanso, D-s se retira. Pero se retira ya no del mundo, puesto que de ahí ya se había ido antes de la Creación, sino que se retira de la intervención directa en el mundo. Les entrega al hombre y a la mujer un mandato de soberanía y los deja en libertad. Hagan, les dice. Aquí está el mundo. Y además, si pueden, y si quieren, llámenme. Porque a partir de ahora solo intervendré a través de ustedes. Pero no me llamen solo cuando tengan un problema. Llámenme cuando me asocien a la obra. (…).
Como dijimos antes, para crear este mundo D-s se retiró de él. Entonces, la pregunta ya no es ¿Dónde está D-s? La pregunta es inversa, y la enuncia el propio Padre, que reclama: ¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde está el hombre? Y yo, a mi vez, pregunto: ¿Dónde estás? ¿Estás listo para actuar responsablemente? ¿O te vas a seguir haciendo las viejas preguntas? ¿Cómo es que alguien omnipotente y omnisciente permite estos horrores en el mundo? ¿Por qué los buenos se van y los malos se quedan? ¿Dónde está la potencia ilimitada de D-s y su amor infinito? No es lícito, me parece, tener una suerte de contabilidad paralela, por decirlo de algún modo. No vale, ante un problema, preguntar dónde está D-s y reclamar. Y ante un éxito quedarse con todo el crédito. Sería como exigir un seguro de caución. Unifiquemos las cuentas. Si creemos, y por ende reclamamos ante lo malo, también agradezcamos consecuentemente lo bueno. No nos polaricemos. Transitemos por un moderado centro. Si D-s es uno, es el que unifica la realidad como un todo.
En amistad y bendición.
Rabino Sergio Bergman

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