.
En General Galarza, el 7 de septiembre de 2024, un niño se enfermó y los padres pidieron una ambulancia al Hospital Perú de esa ciudad, pero la enfermera que atendió no podía entender donde era el pedido y cortó la comunicación sin confirmar si mandaba o no la unidad. Así comenzó una historia de desafortunadas circunstancias que terminó con el niño falleciendo. Un caso con antecedentes e insólitos pormenores.
Aquella noche, al llegar por sus propios medios al hospital, la ambulancia llegó detrás de ellos, y la tensión fue creciendo. Una vez en el hospital, la situación no mejoró, la médica no supo manejar los nervios y terminó echando al papá del nosocomio. Más allá de esto, la médica y la enfermera asistieron al pequeño, le colocaron un suero con Diclofenac y lo mandaron a su casa con una prescripción.
Pero el niño no mejoró, sino que empeoró, y, a la madrugada, volvieron al hospital, donde dicen no haber sido bienvenidos. “Un trato desconsiderado por parte de las profesionales de la salud y se realizaron esfuerzos mínimos por estabilizarlo”, denunciaron y agregaron: “Solamente le tomaron la presión y lo mandaron a una sala común, donde lo dejaron con suero y calmante, no regresando más en ningún momento a realizar un seguimiento durante toda la madrugada tanto la enfermera como la médica”.
En el cambio de turno, en la mañana del 8 de septiembre, las enfermeras entrantes detectaron que el abdomen del niño no estaba bien y alertaron a la médica, quien decidió el traslado urgente al Hospital San Antonio de Gualeguay, y después le dijo a la madre: “por las dudas para que te quedes tranquila mamá”. En el traslado, el niño entró en crisis, la enfermera le puso oxígeno y le pidió al chofer que se apurara “porque el cuadro no era bueno”.
Al ser recibido en el hospital de Gualeguay, una médica manifestó: “lo que leo no es lo que estoy recibiendo, esto es para ir a Paraná, no para acá”, e hicieron lo que se pudo. El niño falleció cuatro días después, el 12 de septiembre.
A partir de aquello, se abrió una investigación sobre las dos enfermeras de Galarza, a quienes se les inició un sumario administrativo para calificar su proceder, y, mientras tanto, se las desafectó de la Guardia, mientras que a la médica, como canceló su matrícula en noviembre del 2024, y no estar contratada, ni siquiera se la puede investigar.
Por último, vale recordar que el año pasado, salió a la luz un caso de agosto de 2018, cuando un paciente falleció durante su traslado entre el Perú y el San Antonio, la denunció, tambien se inició un sumario administrativo, y, por razones similares, nada pasó.
Norman Robson para Gualeguay21


















