Dentro del espectro de tentaciones que en la actualidad seducen a potenciales turistas, hay uno que abunda en la geografía de Gualeguay: su patrimonio natural, el cual está a poca distancia de la ciudad y alberga valiosos argumentos que hoy son demandados por el mercado de las grandes ciudades, tanto en temporada como fuera de esta. Se trata de escenarios naturales en los que se podría hacer senderismo, cabalgatas y otras actividades, pero, para ello, hace falta un estado que las ponga al alcance.
El trekking o senderismo es la actividad fisica y recreativa de caminar por senderos, seguros, balizados y señalizados, en estrecho contacto. Una propuesta que combate el estrés, mejora la salud y no tiene contraindicaciones. Al mismo tiempo, se puede combinar con avistaje de la fauna, toma de fotos, campamento.
Para esta actividad, Gualeguay cuenta con la Costanera, donde supo haber un circuito, ya abandonado, 32,4 kilómetros de río, con tres reservas municipales y una isla de más de 100 hectáreas totalmente abandonadas y desaprovechadas. Estos escenarios no abundan a dos horas de Buenos Aires o Rosario, y son extraordinarios para la práctica del senderismo.
Claro está que desarrollar estos argumentos turísticos es tarea exclusiva de una cartera de turismo, quien puede, y debería, habilitar los recursos existentes, acondicionarlos, y facilitar los accesos, para así propiciar las distintas propuestas. De ese modo, Gualeguay contaría con un atractivo todo el año.
Pero claro, no es el carnaval.
Norman Robson para Gualeguay21

















