En horas del mediodía, en el río Gualeguay, a la altura del casino de Costanera, un canobote con 8 ocupantes a bordo, 3 mayores y 5 menores, todos menos el navegante turistas de Buenos Aires, se dio vuelta y todos debieron nadar hasta la costa. Por fortuna, todos llevaban chaleco salvavidas, nadie se lastimó, y pudieron nadar hasta la costa de enfrente, donde fueron rescatados por Bomberos. Pero lo ocurrido desnuda nuevamente la falta de seguridad en el río Gualeguay.
Se trata de un servicio de paseos turísticos que trasladaba un grupo de Buenos Aires. La embarcación sufrió una contingencia y se dio vuelta, cayendo todos al agua. Si bien puede haber sido un accidente, lo ocurrido despierta dudas sobre la habilitación de la embarcación, sus capacidades, y la aptitud del navegante, argumentos que debería garantizar la presencia de Prefectura Naval, ya que lo ocurrido fue dentro de su jurisdicción.
Por último, cabe recordar que, según la Ordenanza Marítima 10/974, en la que se define la asignación de pasajeros en embarcaciones convencionales que transporten hasta 20 personas en ámbitos marítimos, fluviales o lacustres, la Prefectura establece la normas reglas de seguridad que cumplirá casa embarcación.
Por ejemplo, al habilitare la embarcación, y según las características de la nave, la Prefectura definirá su capacidad, la cual se exhibirá, al igual que la licencia, de forma clara y en un lugar bien visible. “El número de pasajeros que se asigne a las lanchas, en virtud de este reglamento, será compatible en forma simultánea con los criterios aquí sustentados y asegurará que todos ellos viajen únicamente
sentados”, establece la norma.
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