Cosas que pasan: Sangre impune

En aquel momento, los inobjetables procedimientos iniciales llevados adelante por la justicia, bajo la responsabilidad de la Dra. Alejandra Gómez, rápidamente, solo cinco horas después del hecho, pusieron tras las rejas a la vecina Norma Bonazzola, de cuestionada reputación por su presunta afición al juego y a los escándalos, como la autora material del sangriento homicidio.

 

El atroz crimen, cuyas características expusieron un insano ensañamiento, consternó profundamente a la sociedad y fue ampliamente difundido y comentado por los distintos medios, lo que motivó que comunicadores y abogados recibieran sendas amenazas, mientras la Bonazzola ya había sido trasladada a la Unidad Penal N° 6 de la capital provincial.

Pero esta historia trágica no terminaba con ese sangriento hecho, sino que derrumbaría a toda una conocida familia gualeya y a Gustavo, quien fuera su compañero durante los últimos años y falleciera en el invierno de aquel mismo año de un ataque al corazón.

Murió de tristeza, aseguraron.

Por otro lado, iniciado el burocrático proceso penal, y ya cerca del inminente juicio, la rea se pelea con su abogado defensor y recurre a uno de oficio, dando lugar a una serie de negociaciones que terminan con el tajante rechazo de la madre de la víctima: “El cadáver de mi hija jamás será negociado”.

De este modo, a principios de julio de 2010, comenzó el debate oral y público en el cual Bonazzola afirmó que un tal Báez la esperaba afuera, aunque nunca se supo nade de este hombre, mientras que el abogado defensor se concentró en la falta de un móvil y en algunas presuntas impericias en la escena del crimen, todo desestimado por la Cámara de Gualeguay y la de Concepción del Uruguay.

En las últimas horas del 13 de julio de 2010, o en las primeras del 14, mientras Gualeguay esperaba la segura sentencia a cadena perpetua, un muñeco de ropa tapado por una frazada engañaba a todo el personal penitenciario mientras la rea birlaba la seguridad del establecimiento y desaparecía para siempre.

Con el correr del tiempo, una vez pasado el Procesamiento de las ocho funcionarias del penal paranaense y pasada la sentencia a cadena perpetua, el estupor social se fue diluyendo, pero dejando muchas inquietudes que aún no tienen respuesta ni se vislumbran ganas de que sean respondidas.

¿Cuál fue el móvil del asesinato? ¿Hubo un autor intelectual o un cómplice en este homicidio? ¿Quien realizó las amenazas a periodistas y abogados? ¿A quienes llamó antes del homicidio? ¿Qué fue de la vida del paraguayo Báez? ¿Quien organizó o patrocinó la fuga?

En definitiva…

¿Por qué no se percibió, ni se percibe, un interés concreto por resolver este caso?

Lo cierto es que ya hacen cinco años que una vida fue cegada, cinco años de que la otrora contadora y maestra de grado en la escuelita del parque fuera sanguinariamente asesinada, y no hay nadie que esté preso por ello.

Norman Robson

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