Cuando detrás de una selfie hay detalles escalofriantes
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A partir de su entrega en el penal de Gualeguaychú el pasado 17 de octubre, una selfie de este condenado prófugo con su abogado se hizo viral por las redes, pero poco se supo del caso. De acuerdo a la Justicia se trata de un padrastro que abusó de su hijastra desde que tenía 10 años, escalonando rápidamente hasta mantener una relación frecuente. Un día, la madre de la víctima, su pareja, le revisó el celular a la niña y descubrió todo, pero en lugar de denunciarlo, echó a la hija de 15 años de su casa y hoy lo defiende.
La carátula de la causa habla de “abuso sexual simple, abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual agravado por haber sido perpetrado con penetración contra una menor de 13 años, agravado por haber sido cometido por una persona encargada de la guarda y por promover la corrupción de la menor, todo ello en concurso ideal”.
Todo comenzó el 16 de noviembre de 2020, cuando el padre de la víctima denunció ante la Justicia todo lo que su hija de 15 años le contó después de ser echada de la casa y llegar a la suya llorando.
Según la denuncia, la niña había sufrido, desde que tenía 10 años, abusos de parte de su padrastro, quien vivía en la misma casa, y que fueron escalando en perversión con el tiempo hasta hacerse habituales, tanto en la casa donde vivían con su madre y hermanastros, como en viajes a ciudades vecinas, y hasta en los albergues transitorios de la ciudad.
Finalmente, detalló que, a sus 15 años, su madre le revisó el celular y descubrió los mensajes entre ella y el hombre, a partir de lo cual la echó de la casa y se tuvo que ir a la casa del padre, a quien le contó todo.
Al mes siguiente, en diciembre de 2020, comenzó a ser tratada por una sicóloga, quien corroboró que su estado de salud mental podría ser producto de lo sufrido. Más adelante le hicieron una Cámara Gesell, y, el 7 de julio de 2022, una profesional del equipo técnico de la Justicia local le realizó una pericia psicológica y todo determinó que su relato era verosimil.
De este modo, en marzo de 2024 se realizó el juicio por jurado en el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguay, con el Dr. Dardo Tórtul como Juez Técnico, el fiscal Dr. Fernando Martínez acusando, y el Dr. Rubén Gallardo defendiendo. En esta instancia, el primero pidió 16 de prisión efectiva, mientras que el segundo negó los hechos por considerarlos inventados por el padre y la hija desde antes, y pidió que sea absuelto.
Cabe destacar que la madre de la víctima ofreció su testimonio en el juicio, aunque defendiendo a su pareja y contribuyendo a desacreditar la denuncia de su hija, pero no habría convencido al jurado, el cual encontró al acusado culpable, y a quien condenaron a 12 años y 4 meses de prisión efectiva. Pero como entendieron que no había riesgo de fuga, ni abogado querellante, nadie pidió la preventiva y el sujeto siguió en libertad.
Consumada la primera instancia, la defensa apeló el fallo ante Casación, donde el 28 de octubre de 2024 los jueces Davite, Pimentel y Badano confirmaron la pena, y, ante el Superior Tribunal entrerriano, donde el 23 de mayo se esté año los jueces Carubia, Mizawak y Giorgio también confirmaron lo actuado en Gualeguay, quedando así confirmada la condena.
A partir de aquel momento, hace cinco meses atrás, el abusador debería haber ido preso, pero, para ese momento, el condenado estaba cómodamente instalado en algún lugar de Buenos Aires, y nadie lo fue a buscar.
De este modo, en estos meses, el hombre siguió en contacto estrecho con su pareja y madre de sus dos hijos, y en libertad, hasta que, finalmente, por consejo de un abogado de Larroque que se ocupó de todas las gestiones, se presentó con éste en la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú para quedar ahí alojado.
Por último, vale destacar que resulta llamativo, sino insólito, que el hombre responsable de tamaño crimen haya quedado en libertad después del juicio, que no lo hayan buscado por cielo y tierra una vez comprobada su fuga, y que su pareja, a la vista partícipe de todo ésto, no sea siquiera imputada, como para dejarle un mensaje claro a la sociedad. Precisamente, el ejemplo que dejaría este caso es: por un lado, “hacé lo que quieras que después te podés escapar y nadie te va a buscar”, y, por el otro, “no te calentés que si sos mujer no pasa nada”.
Norman Robson para Gualeguay21
