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En la antigua Persia, los territorios eran gobernados por despóticos y corruptos representantes de la corona, poderosos que hacían lo que querían, con lo que querían, cuando querían. Se llamaban sátrapas. Éstos señores concentraban y ostentaban todo el poder de su territorio, y dentro de éste cometían todos los abusos que les venían en ganas. En sus manos tenían las vidas y riquezas de todo su pueblo, y nunca les faltaron ni codicia, ni escrúpulos o piedad. Nadie podía impedir eso. Cualquier parecido de ésto con nuestra realidad política es purísima casualidad. Al final, no inventamos nada.
Gualeguay21


















