El pueblo habló y su mensaje es para la dirigencia
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Las elecciones de este 2025 terminaron y las encuestadoras quedaron en evidencia. A pesar de todo, mucha gente fue a votar, y, a la vez que confirmó su rechazo por el kirchnerismo, renovó su apuesta a Milei. Pero, más allá de eso, a través de las urnas, el pueblo argentino le dijo a toda la dirigencia, no solo a la política, que no creen más en cucos, y que quieren gobiernos en serio, que entiendan que se acabó la Argentina de la riqueza de unos pocos a cuesta de muchos. El pueblo habló, y lo hizo bien clarito: no quiere que lo tomen más por boludo.
Hasta ayer, las encuestas hablaban de que nadie iría a votar y de que el oficialismo la tenía complicada. Los candidatos de la oposición vendían su propuesta diciendo que eran los que frenarían al Cuco Milei. Los del oficialismo festejaban cualquier pronóstico que los colocara, aunque sea, en un empate técnico.
Unos y otros estaban convencidos de que el pueblo estaba asustado, desorientado, que el pueblo no sabía lo que quería. Tal es así que nunca se molestaron en interpretarlo, en saber qué quiere, qué necesita, qué pretende. Y el pueblo se dio cuenta, reconoció el desprecio, y esperó tranquilo.
Así llegamos al domingo en que el 67 porciento del país se levantó a votar, fue y lo hizo. Y como si fuera poco, renovó su voto de confianza en el Cuco, en el viejo loco que desprecia a los niños, rechaza a los discapacitados, y, una vez por semana, sale a pegarle a los abuelos, al anticristo vendepatria, al insano. Lo votó 42 a 24.
En síntesis, el pueblo “cabeza de termo”, recurrió a su memoria, rechazó el pasado de pobreza, ignorancia, inseguridad e injusticia, y así votó. No eligió a Milei, eligió confiar en su propuesta, y, más que nada, eligió apostar dos años más a su gobierno. Tanto que eligió un ejército legislativo hueco con tal de que el Presidente pueda consolidar su proyecto. No compró ninguno de los argumentos que esgrimieron desesperados contra él, solo creyó en el “La Libertad Avanza o Argentina Retrocede”. Y pintó el país de violeta.
Claro está que, con todo esto, el pueblo no está dando un cheque en blanco, y muy equivocado está quien así lo interpeete. El pueblo está demostrando que cambió, que a golpes dejó de ser aquel de un par de décadas atrás, y está advirtiendo, claramente, que apuesta dos años más a un cambio a la altura de lo que quiere: más gobierno y menos rosca, menos boludeo.
Deja claro que ya no hay más incondicionalidades, ni, mucho menos, compra espejitos de colores. Aprendió ya que solo mandan los resultados, y ahora exige dirigentes que dejen de hacer humo y generen resultados concretos, en sintonía con la Nación.
Ahora bien, de todo ésto surge, inevitable, una pregunta: ¿podrá está dirigencia estar a la altura de las exigencias del pueblo? Sea cual sea la respuesta, el cambio llegó. “Creer o reventar”, decía mi abuela, y yo elijo creer.
Norman Robson para Gualeguay21
