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Finalmente, la insólita historia de impunidad de tres causas de las tantas iniciadas durante la corrupta gestión de Luis Erro al frente de la Municipalidad de Gualeguay, del 2007 al 2015, ha llegado a término, con el resultado esperado al cabo de tantos años de impunidad. Se trata de las causas de los cheques, del año 2009, de la espuma, del 2013, y de las luminarias, del 2015. Expedientes que en sus entre 10 y 15 años han conocido innumerables despachos a lo largo y ancho de la provincia, y han sido testigos de todo tipo de artilugios legales y no tanto.
Este final fue sellado el 5 de diciembre con un acuerdo de juicio abreviado, y recién el pasado viernes se conocieron los detalles. Los imputados Luis Erro, y sus acólitos Mariano Dunat, Silvio Carballo y Cristian Fattor, llegaron a un acuerdo con los fiscales Gamal Taleb y Mariángeles Schell, y eso fue homologado por el Tribunal integrado por los jueces Martínez Uncal, Larocca Rees y Mayer.
Cabe recordar que, en la causa de los cheques, se apropiaron de los valores recibidos por licitaciones, y, cuando el tesorero los denunció, devolvieron el importe a tesorería. En la causa de las luminarias se dibujaron las compras de materiales a Radio Lux, algunos recibidos y otros no. Por último, en la causa de la espuma, se manipuló una licitación para terminar comprándole la espuma del carnaval a una ama de casa local.
De ese modo, en el acuerdo, Erro se reconoció coautor material y penalmente responsable de los delitos de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público en concurso real entre sí; aceptó una condena de dos años de prisión de cumplimiento condicional con una inhabilitación especial de 4 años para participar en contrataciones públicas en el Municipio de Gualeguay; y deberá reparar el daño causado al Municipio con una suma de 15 mil pesos de diciembre del 2012 y 9 mil de enero del 2014.
Por su parte, Dunat, Fattor y Carballo también se reconocieron coautores material y penalmente responsables del delito de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público; aceptaron una condena de solo un año de prisión de cumplimiento condicional con una inhabilitación especial de 2 años para participar en contrataciones públicas en el Municipio de Gualeguay; y deberán reparar el daño causado al Municipio, Dunat con 15 mil pesos de diciembre del 2012, y Fattor y Carballo con 9 mil pesos de enero de 2014 cada uno.
Por último, y curiosamente, el Tribunal lo sobreseyó del delito de peculado, aquel que comete un funcionario público cuando se apropia indebidamente, desvía o usa ilegalmente bienes, fondos o recursos del Estado para beneficio propio. De ésto se infiere que el Tribunal entendió que los funcionarios hicieron lo que hicieron pero que no se quedaron con nada, lo cual podría ser creíble en el caso de los cheques, pero difícil de creer en los casos de las luminarias y de la espuma.
Vale destacar que, según el IPC, las reparaciones serían, a plata de hoy, de unos 4,3 y 2,1 millones de pesos, respectivamente, lo que en total significaría, si lo pagaran, unos 14,8 millones de pesos para la ciudad.
En síntesis, lo que pareció ser una asociación ilícita entre funcionarios para quedarse con dinero público terminó siendo un caso de simples excesos u omisiones humanas, apenas castigadas con un par de años de nada, con la posibilidad de ejercer cargos públicos en cualquier lugar de la provincia menos en Gualeguay, y con la obligación de pagarle a la ciudad apenas algo de lo que no robaron.
De este modo, a lo largo de quince años, una docena de causas contra Erro, dilatadas o corrompidas para su exoneración o archivo, no pudieron derribar el blindaje de impunidad del exintendente. Tal la injusticia de esta historia que fue abordada en detalle en un libro. Pero no todo está dicho, pues aún queda pendiente en la Justicia la causa por enriquecimiento ilícito, denunciada por este medio, la cual, quien sabe, tal vez nos traiga la tan ansiada justicia que tanto merecemos los gualeyos.
Norman Robson para Gualeguay21


















