El primer evento fue más significativo en los departamentos Gualeguaychú y Uruguay, mientras que el segundo tomó toda la provincia dejando solo de manera puntual acumulados destacados.
En el mapa que representa las lluvias de la semana pasada, aparecen corredores donde las mismas superaron los 40 milímetros. Esta marca es común para un evento del mes de enero, pero no suficiente si se tienen en cuenta las rigurosas condiciones previas y las pobres precipitaciones recibidas con anterioridad.
En los departamentos Paraná y Diamante las precipitaciones no fueron destacadas, validando las previsiones. Sin embargo en algunos sectores del sur de Nogoyá se desarrollaron algunas celdas de tormenta con acumulados más copiosos. Las lluvias se comportaron de manera similar en otros sectores de la región pampeana, con promedios areales de 25 a 30 milímetros y zonas reducidas donde esta marca se duplicó.
Luego de las lluvias las condiciones ambientales se han modificado con una importante moderación de los registros térmicos, los cuales lentamente se están recuperando. Hacia el fin de semana se espera que las masas de aire tropical comiencen a recuperar terreno, avanzando sobre la Mesopotamia y el resto de la región pampeana. Esta situación plantea el desarrollo de un proceso que progresivamente convergerá en el regreso de las precipitaciones. Por lo pronto, las mismas no llegarían antes de los primeros días de febrero, algunas lluvias menores podrían darse el martes.
ESTADO DE LAS RESERVAS AL 25/01/2012
Si bien las lluvias confirmaron las previsiones, los milimetrajes observados no bastaron para promover una recuperación destacada del déficit hídrico que no solo domina la provincia de ER, sino también gran parte de la zona núcleo sojera de Argentina, sur de Brasil y Paraguay.
El balance hídrico resulta negativo considerando el arrastre de diciembre y el comportamiento del mes de enero. Las entradas de agua al sistema siempre han venido quedando por debajo de la demanda y aunque la soja puede haber presentado mejoras con las lluvias recientes, el nivel muy ajustado de reservas de humedad aún puede condicionar la floración de la oleaginosa.
Comparando con el mapa de la semana pasada, las reservas han logrado quebrar la categoría de sequía por franjas. Posiblemente si consideramos como cobertura una soja de primera el mapa deba leerse con una categoría más arriba. Es decir, las reservas escasas pueden considerarse regulares y de esta manera la soja no estaría en sequía plena. De todas maneras, remarcamos que si bien las lluvias han representado un alivio, los cultivares necesitan agua en el corto plazo.
Regularizar las reservas para la soja en las próximas dos semanas implica recibir al menos 80 milímetros de agua. Esta demanda parece alta considerando el comportamiento de las lluvias del último bimestre, sin embargo no puede considerarse un monto inusual para tormentas de verano. El punto es que las mismas deberían lograr cubrir todo el territorio.
Por lo pronto hay que monitorear los pronósticos para los primeros días de febrero. Todo parece indicar que por entonces podría concretarse un evento destacado. De validarse esta tendencia, estaríamos ingresando a la floración con un paso más aliviado, aunque posiblemente algunas sementeras ya hayan sufrido el impacto del estrés hídrico.
BCER

















