Ser padre y periodista

Ahora bien, es mucho más maquiavélicamente difícil ser periodista y padre en un escenario de degradado estado de derecho, donde se destacan un alevoso abandono de los individuos por parte del estado y una marcada ausencia de garantías institucionales.
¿Por qué digo esto?
Porque hoy en día, ser crítico de un sistema y desnudar todas sus mezquindades despierta, inmediatamente, su reacción abusiva, ya que no acepta cuestionamientos ni permite pensar diferente, y recurre constantemente a la coacción y la represión como método para imponer su arbitraria voluntad.
¿Cree que esto es exagerado?
Para magnificar esto basta tomar en cuenta que el orden, la administración, la seguridad, la economía, la educación, la salud, etcétera, hacen al sistema, áreas todas en manos del omnipotente gobierno, y de las cuales depende cualquier ciudadano.
Por lo tanto, cuando quien denuncia el desorden, la corrupción, la inseguridad, la falta de políticas, los bajos estándares, o cualquier merma en la calidad de vida de los individuos, debe avenirse a tolerar la reacción del sistema a la hora de precisar de él.
De este modo, en esta pseudo democracia vigente, donde el estado responde al reclamo y a la crítica con persecución y revancha, quienes hoy criticamos perdemos todos nuestros legítimos derechos individuales.
¿Cómo se tolera?
Si bien todo esto no es justo, quienes profesan la libertad y actúan en un marco de legítima independencia en un genuino estado de derecho, asumen estos costos y bregan por la llegada al poder de un gobierno digno que represente los verdaderos intereses de todo el pueblo, sin persecuciones ni discriminaciones.
¿Entonces?
El problema surge cuando el poder, ante la indiferencia del periodismo independiente y la prepotencia de la verdad a la cual éste se atiene, recurre a hacer rehenes de esta situación a familiares, amigos, e, incluso, hijos, aprovechándose de cualquier situación, incluso, de extrema vulnerabilidad.
¿Si esto puede pasar, hoy, aquí?
Lamentablemente, no solo puede pasar, sino que, efectivamente, pasa hoy y aquí. En mi caso particular, me toca ser comunicador independiente y crítico de este sistema al cual estamos sometidos, denunciando todos sus atropellos, y, a la vez, me toca ser padre de un chico que se encuentra en extrema vulnerabilidad por problemas de conducta originados a partir de desafíos que nos planteó la vida.
Ese chico, teóricamente protegido por el sistema, desde un principio sufrió la indiferencia de éste, y, desde hace unos meses a esta parte, ha comenzado a sufrir en carne propia la reacción del sistema reinante a la labor de su padre en las formas más perversas.
¿Cómo sucede esto?
Es fácil. La gestión local, comprometida por un sinnúmero de ilegalidades e ilícitos de distinto tenor, ha logrado blindar su impunidad, no solo a partir de una gracia provincial que impide que avancen sus graves causas penales, sino que, también, a partir de acuerdos en el ámbito local entre la Policía, en manos del Jefe Roque Díaz, y la Fiscalía, en manos del Dr. Dardo Tórtul.
Este satánico blindaje de su impunidad, y la de sus socios, le permite a los tres coaccionar y reprimir con total libertad, no solo sin que nadie ose hacer o decir nada, sino utilizando para esto cómplices secuaces incorporados a las filas públicas.
¿De qué forma practica esto?
Esta triple alianza, y sus apóstoles del crimen impune, imponen su revancha a través de la indiferencia y desprotección del sistema, el cual, insisto, está obligado por ley, de la práctica de apremios ilegales, con daño físico, de la difamación pública y la estigmatización, y de todo tipo de inescrupulosos salvajismos modernos.
De muestra basta un botón
En la mañana del último domingo, mi hijo fue detenido, presuntamente acusado de haber ingresado a una vivienda particular, y fue golpeado en plena calle San Antonio, frente al Supermercado El Supremo, por efectivos policiales.
Mientras era reducido violentamente, el efectivo policial le hacía comentarios alusivos a mi actividad como periodista.
Cuando se le restituye el chico a la madre, en un marco de irrespetuosa burla, ésta hace constatar los golpes por el médico forense en turno, pero nadie sabe informarle, a ciencia cierta, que delito se había cometido.
Casi inmediatamente después de ocurrido el hecho, evidentemente informado por personal de esa Jefatura, Antonio Domingo Borro, hombre de controvertido prontuario, hoy secuaz mercenario al servicio de Luis Erro, publicó en su perfil de Facebook lo siguiente:
“El hombre que cuestiona a todos en la ciudad!…por su puesto no ejemplo de nadie este Miserable y Dañino!!!… el Detenido por el personal de Comando el Menor ROBSON Patricio Norman (hijo de ROBSON NORMAN) 15 años, cuando intentaba sustraer una computadora portátil previo ingresar por la ventana en el domicilio de calle Matorras 8 propiedad de ARASELI  MARISA MONTENEGRO, 08 horas”.
Como se puede apreciar, el nivel de detalle de los datos publicados, al igual que la celeridad, demuestran el origen único de los mismos en el ámbito policial.
Según consta en la Fiscalía de turno, bajo la esfera del Dr. Dardo Tórtul, mi hijo nunca fue sorprendido ni ingresando, ni dentro, ni saliendo de la vivienda citada, y mucho menos fue detenido en flagrancia, sino que fue abordado por los policías a más de una cuadra de distancia, y bastante tiempo después de ocurrido el hecho.
Al mismo tiempo, no hay coincidencias entre la descripción provista por la víctima de las ropas que vestía el sujeto que supuestamente ingresó a la vivienda y las de mi hijo a la hora de ser detenido.
Por último, según lo que se pudo apreciar en mi hijo al ser restituido por la policía a la madre, las marcas en su cabeza y en los brazos serían coincidentes con el uso de esposas y golpes de puño.
Más allá de la gravedad del caso, cabe destacar que ni en los partes de prensa que emite la Jefatura, ni en las declaraciones del Comisario Roque Díaz a los canales, se menciona el caso.
Conclusión
Como se puede apreciar, quienes hoy somos padres y periodistas enfrentamos un desafío muy duro, donde el sistema imperante nos conmina, muchas veces, a tener que elegir entre la dignidad y la vida de nuestros hijos.
Entendiendo que no hay vida sin esa preciada dignidad, luego de proceder de forma pertinente en la justicia, expongo todo esto ante la opinión pública.
Norman Robson, DNI 14.725.516, para Gualeguay21

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