La semana pasada, el ex gobernador Sergio Daniel Urribarri, junto a sus secuaces Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera, fueron alojados en el penal de Paraná por haber financiado con dinero del Estado su campaña política de 2015 a la presidencia de la Nación. Un año antes de aquel se había ensañado con los policías de Concordia que, luego de acordar aumentos, los traicionó e hizo perseguir hasta meterlos presos. Ahora, el destino, perverso y vengativo, podría hacer que unos y otros compartan el patio o el comedor del penal. Crónicas del libro Justicia Corrupta.
En abril de 2022, el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná entendió probado que la instalación de un parador playero en Mar del Plata, la difusión de spots de la Cumbre del Mercosur en Paraná, la publicación de una solicitada contra los fondos buitres, y otros contratos de publicidad oficial en favor de su cuñado, eran, en realidad, maniobras pagadas por el Estado provincial para posicionar su imagen a nivel nacional.
Sin dudas, Dios castiga y no muestra el palo, ya que en su dilatada carrera delictiva, Urribarri no cometió pocas injusticias. Una de ellas fue contra los policías sediciosos de Concordia, cuyo curioso desenlace confirma que el que las hace las paga.
El miércoles 9 de diciembre de 2013, los policías de Concordia tenían la Jefatura tomada desde el día anterior en reclamo de mejoras laborales y salariales, en sintonía con lo que ocurre en varias provincias. Al dejar sin
seguridad las calles de la ciudad, la noche anterior se desataron saqueos en varios comercios, en los que murieron tres personas. En ese marco, el entonces Gobernador, Sergio Daniel Urribarri, viajó a Concordia y, frente al Obispo local, firmó un acuerdo con los sublevados estableciendo un sueldo mínimo de bolsillo y otras cuestiones. Pero el viernes 3 de enero de 2014, casi un mes después, los traicionó.
Según la crónica incluida en el libro Justicia Corrupta, aquel día le pidió al eterno Procurador Jorge Amilcar García que considere que “nulo e ilegítimo” lo acordado porque fue “arrancado a la fuerza, de manera extorsiva y
producto de la sedición”. Un mes después, un grupo de los policías involucrados entonces fue detenido y encarcelado acusado de sedición, robo, encubrimiento, lesiones graves, daños calificados, peculado de servicio, privación ilegítima de la libertad, etcétera.
Un año y medio después, el viernes 8 de julio de 2015, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Concordia condenó a los funcionarios con penas de 3 hasta 4 años y medio por sedición agravada. Desde entonces, y hasta el lunes 27 de febrero de 2023, se sucedieron interminables apelaciones e impugnaciones, pero, al final, los acusados quedaron presos.
En síntesis, la Justicia entrerriana, al servicio incondicional del gobernador Urribarri, hizo lo
que quiso con los policías con total desprecio por los
mismos y sus familias. Pero hoy todos tal vez.compartan un almuerzo en el comedor o un pecho en el patio.
Norman Robson para Gualeguay21

















