Ahora le tocó a Agustina

El pasado miércoles 18 de febrero, la joven Agustina, reciente mamá en licencia por maternidad, tendría que haber estado en su puesto de trabajo en la Municipalidad de Gualeguay, pero no le renovaron el contrato.
Esta vez no fue por quejarse de los acomodados militantes, o por oponerse a ser ella militante, o por no querer ser niñera militante, esta vez fue porque “no se te puede pagar un sueldo si vos no estás trabajando”.
A Agustina, contratada bajo la esfera de Obras Públicas desde hace cinco años, no le renovaron el contrato mientras gozaba de su bien merecida licencia por maternidad.
Seguramente, ella no era una devota obsecuente de sus jefes, tal vez era solo una inocente trabajadora que creía que con cumplir con sus responsabilidades era suficiente.
Seguramente, ante la imposibilidad de crear nuevos puestos militantes, y la necesidad de cumplir con algún compromiso, el responsable habría dispuesto liberar el puesto de esta reciente mamá primeriza, la cual, por alguna razón, ya le resultaba molesta.
Así pasó con Gisella, hace unos meses atrás, y hoy vuelve a pasar con Agustina. Ellas son solo ejemplos que se animaron a salir a la luz.
¿Cuántas habrá sometidas al abuso y atropello laboral calladas por necesidades y urgencias?
Lo cierto es que el escenario laboral municipal es indigno de un gobierno que se dice peronista, que se embandera en la justicia social del justicialismo, que se jacta de estar dentro de un proyecto popular.
Sueldos indignos, absolutamente fuera de la ley. Aprietes extras. Excesos de carga horaria. Reiteración de contratos por años. “Y si no te gusta, jodete”. Esa es la política de recursos humanos de la Gestión Erro.
Indignante. Alevoso. Vergonzoso. Pero absolutamente impune con la complicidad de la indiferencia de la gente. A nadie le importa los que pasa con las Gisellas y las Agustinas. Nadie dice nada.
Norman Robson para Gualeguay21
