Rectángulo Image

Porque marcho el 18


El próximo 18 de febrero convocan a una marcha en homenaje al fallecido fiscal Nisman, al cumplirse un mes de su muerte, la que ocurrió luego de haber acusado al gobierno y antes de entregar las pruebas.

Como era de esperarse, ante las aristas políticas del caso, esta marcha despertó rápidamente tanto la capitalización política de los sectores opositores al gobierno, como la reacción del fundamentalismo oficialista, a la vez que sectores cautos pegados a la gestión kirchnerista comenzaron a evaluar un distanciamiento.
Ahora bien, más allá de toda proclama partidaria o sectorial, y libre de todo vicio político, yo creo que a la hora de evaluar la marcha debemos hacer primar solo aquello que es indiscutibles del caso Nisman.
O sea, considerar solo aquello que no nos deja dudas, y hacer esto sin contaminaciones propias de las elucubraciones típicas de nuestra idiosincrasia criolla, tan promovidas y explotadas por los medios de prensa masivos.
Por lo tanto, siguiendo esta línea, dejando de lado las hipótesis del cerrajero, de la tercera puerta, de la valija de Berni, de los llamados de Stiuso, y de todo el bombardeo de dimes y diretes que nos llega de la tele, todos sabemos solo que, sin lugar a dudas, el fiscal Nisman murió.
También nos consta a todos, y también sin lugar a dudas, que el fiscal, pocos días antes de morir, había acusado y comprometido, mucho o poquito, al gobierno actual, al poder de turno.
Y también nos consta a todos que, al día siguiente de su muerte, el fiscal tenía que ventilar todas las pruebas del asunto.
Con estos tres datos concretos: su muerte repentina, lo que había hecho antes, y lo que iba a hacer después, y sin olvidar la trascendencia de su investidura, creo que me puedo permitir dudar sobre el origen casual o circunstancial de la muerte del fiscal.
Del mismo modo, con esta duda, y ante la reacción de unos y otros embarrando la investigación, me puedo permitir, también, sospechar sobre la intencionalidad de su muerte, aunque sin la necesidad de atribuirlo ni a unos ni a otros.
Puestos sobre la mesa lo indiscutible del caso, mis dudas, y mis sospechas, me permito considerar que la muerte del fiscal, sin lugar a dudas, atenta contra nuestro estado de derecho y contra el imperio de la ley, sagrados fundamentos de nuestro sistema político republicano.
Por lo tanto, a mi legítimo y leal entender, veo indiscutible que la muerte de Nisman es un atentado a la república, y, en tal sentido, decido acompañar la marcha, no por la justicia, ni por un homenaje, sino en defensa de la integridad republicana de mi país.
Estoy convencido, solo por lo expuesto, que hoy es vital para la sociedad donde vivo tomar la calle en defensa de la bendita institución que nos garantiza el imperio de la ley y el estado de derecho.
Es por todo esto que, desoyendo aquellas voces patéticas de uno y otro lado que, ignorantes de la gravedad de la situación priorizan sus intereses mezquinos por sobre los intereses de la patria, decido marchan el próximo 18 en defensa de la república.
Sin república no hay instituciones, desaparecen las leyes, los derechos y, lógicamente, el orden, para permitir que se imponga el caos de la mano de las verdaderas oligarquías que amenazan al país.
Norman Robson para Gualeguay21

× HOLA!