Nahir y Fernando eran dos jovencitos, cada uno hijo de una familia, pero el destino les impuso un drama, una tragedia, y, más allá de las culpas y responsabilidades que determine la Justicia, veo a ambos como víctimas de la violencia arraigada en nuestra sociedad.


El transcurrir un año más en el calendario nos marca un acontecimiento cronológico respecto del tiempo que va pasando. Que ese devenir sea para crecer en el bien, para avanzar en el desarrollo integral de cada quien, para ser en definitiva mejores personas, eso no depende del almanaque sino de las opciones que cada uno va tomando, y de las decisiones familiares y comunitarias que asumimos o dejamos de lado.


Del esplendor al ocaso, así podría resumirse la actualidad del frigorífico equino de Gualeguay. Una planta modelo en la provincia y única en el país, que se expandió por su perfil exportador, se sumió en una inexplicable crisis que paralizó la producción y dejó en vilo la fuente laboral de un centenar de empleados.


Hace dos años, los argentinos decidimos cruzar ese gran río que separa dos escenarios, dos realidades diametralmente diferentes, y hoy, entre camalotes y remolinos, nos encontramos a la mitad del mismo, desbordados de incertidumbres e inquietudes.


Durante el tiempo en el cual nos vinimos preparando para la celebración de la Navidad, una de las oraciones para pedir perdón en la misa utiliza binomios aparentemente distintos: “Tú que siendo grande te hiciste pequeño, que siendo rico te hiciste pobre, que siendo fuerte te hiciste débil”.


La intención fallida de tratamiento de la Ley de Reforma Previsional en diputados nos mostró con claridad meridiana el brete en el que hemos caído. Nadie ignora y sería necio negar que el estado Argentino es deficitario por donde se lo mire, que quienes nos gobernaron dejaron un país devastado, empobrecido, un estado inviable, un régimen laboral paralizante, un sistema jubilatorio deficitario, impuestos distorsivos, elevados e inequitativos.


Hace 43 años, una rebelión de oficiales de la Fuerza Aérea forzó la renuncia del único comandante militar que se oponía al golpe, allanando así el camino hacia el Proceso liderado por Videla, Massera y Agosti.


Cuando nos sometemos a una cirugía o realizamos un tratamiento odontológico suelen aplicarnos una anestesia para menguar el dolor. Sentimos como si se adormeciera la piel o la zona en la cual debe hacer efecto. Recuerdo hace un tiempo haber ido al dentista, y al regresar a casa tener el labio con una sensación de hormigueo que dificultaba tomar mate.


Lo ocurrido ayer en el Congreso de la Nación solo refleja la realidad de la violencia social y política que busca imponerse en nuestro país en contra de un gobierno democrático, lo cual tiene antecedentes similares en el pasado, de los cuales deberíamos aprender.


El carrero decente y sus bueyes ya van a mitad de camino, pero las riendas se ven flojas y los bueyes tiran desparejo, cada uno errático en sus inciertos pasos, como desconociendo el camino. Es simple, no saben a donde van.


La vez pasada me puse a pensar en el cielo y me acordé de un diálogo mantenido hace un tiempo con una joven de unos 25 años de edad. Su nombre es Maricel. Ella me preguntó: “Padre, ¿cómo es el cielo? Porque yo sé que Fernando está allí, pero no alcanzo a imaginarme qué hace”. Fernando, su novio, había fallecido hacía un mes.


Hoy, 6 de diciembre, Don Omar Benvenuto cumple, o cumpliría, 67 años, y, sin embargo, seguimos sin saber nada de él, mientras la investigación sobre su incierto destino duerme el sueño de los inocentes en un despacho federal.


Es un dicho que solemos usar para expresar que hay oportunidades que se nos pierden por no tener una actitud de responsabilidad ante la vida, y por no saber valorar el momento, por dejarnos estar.


El mundo está lleno de conflictos, hasta la vida misma es un derrotero de conflictos, y, frente a ello, la cuestión de poder es determinante a la hora de obtener ventajas en beneficio propio, sea para defendernos o para desarrollarnos, muchas veces en lo individual, pocas en lo común.


Esta noche, alrededor de las 20 horas, se cumplirá un mes de la desaparición de Don Omar Benvenuto, y, desde entonces, el errático desarrollo de las investigaciones solo has dejado misterio e incertidumbre.


Recordando que la demagogia es la estrategia política por la cual se recurre a seducir el apoyo popular manipulando los prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del pueblo, antes mediante la retórica y la propaganda, hoy pervirtiendo la realidad a través de los medios, observo nuestra actualidad política en busca de indicios de cambio.


Ayer, sábado 25, se realizó la ceremonia en la cual fue beatificada la Madre Catalina de María Rodríguez. Mujer que nació en Córdoba el 27 de noviembre de 1823 y murió el 5 de abril de 1896.


Inquieta, no para de hablar con ese dulzor típico de la tonada cubana. La corre el tiempo en su apostolado por restaurar los valores en el mundo. Parece mentira tanto compromiso, generosidad, experiencia y sabiduría resumida en ese menudo cuerpito.

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