En Entre Ríos tomaron estado público, en los últimos años, cuatro sonados casos de pedofilia serial que llegaron a estremecer al país, pero que desnudan una escalofriante realidad que pocos quieren reconocer.

¿Por qué los misioneros predican la Palabra de Dios por todos lados? ¿Por qué hay gente que visita a enfermos que no conocen? ¿Por qué hay voluntarios que asisten a niños y adultos en comedores? ¿Por qué hay gente capaz de dar la vida por Jesús?

Contrariamente a lo que muchos de los políticos que nos desgobernaron durante 28 de los 35 años  desde la recuperación de la democracia nos quieren hacer creer, las personas que integramos Cambiemos no somos más de lo mismo, igualando para abajo el concepto de “político”.

A lo largo de la historia de la humanidad, la evolución de la tecnología siempre fue bienvenida, pero el ritmo en que aparecían las novedades permitían ir incorporándolas lentamente a las costumbres, pero el ritmo actual no es tan benévolo.

Frente a la confusión imperante hoy sobre el peronismo, promovida y aprovechada por unos para defender lo indefendible y por otros para justificar lo injustificable, vale la pena refrescar a algunos, e ilustrar a otros, qué es y qué significa.

Varias veces escuchamos lamentos —especialmente en gente grande —acerca de que se ha perdido el valor de la palabra. Y más allá de la edad, es cierto.

Durante la última semana la economía argentina tuvo una de las corridas cambiarias más fuertes de los últimos tiempos. El dólar se disparó y sembró más incertidumbre en torno a las metas de crecimiento e inflación pautadas para este año.

Ciertamente no es una pregunta sencilla. A veces decimos que una persona ama “mucho” pero es “poco” correspondida, como intentando cuantificar el amor como iniciativa o respuesta.

En el Día Internacional del Trabajador no faltaron nunca, ni faltaron ayer, los rimbombantes discursos con más palabrerío que sentido, con más quejas y reclamos que homenajes, demostrando que ya nadie recuerda qué es trabajo, ni quién es trabajador.

No quería dejar de opinar, como cualquier argentino, máxime un hombre político, de lo que ha sido el debate durante estos últimos días, y particularmente la última semana, sobre lo que algunos han denominado las tarifas eléctricas o más bien la suba de las tarifas eléctricas en el país. Todo lo que pueda decir, fue dicho, a partir del 2003 hasta el 2007 mientras fui Diputado Provincial y Presidente de la bancada de la Unión Cívica Radical. Lo mismo ocurrió mientras fui Diputado de la Nación desde el 2011 al 2015. 

El trabajo es articulador de la cuestión social y es connatural a la dignidad de la persona humana. Los hombres y mujeres trabajadores con su tarea cotidiana sostienen a sus familias, contribuyen a consolidar la democracia y colaboran con el bien común de la Nación. 

Todos señalan, aún después de dos años, la herencia económica y social, pero olvidan que la corrupción que la generó es un defecto cultural que aún sobrevive y se resiste al cambio, ensombreciendo el presente cada tanto.

Hoy son de público conocimiento los diferentes eslabones de la cadena de la droga, hasta la intimidad del negocio que cada uno representa, pero, terminada esa cadena, hay un negocio del cual nadie habla: El de la rehabilitación.

En la tierra de los desaparecidos, su Justicia dilata el esclarecimiento de la desaparición de un matrimonio y sus cuatro hijos en el 2002, 16 años atrás, blandiendo así un siniestro manto de sospechas sobre el tema.

Esta simpática nueva casta de militantes ya copan nuestras redes sociales e invaden nuestros muros con sus rimbombantes estupideces, las cuales, más que estúpidas, son atrevidas, inútiles, muchas veces, hipócritas, y siempre afectan nuestra paz. Son los "militantes virtuales".

Hace unos años tuve que viajar a una reunión en la ciudad brasileña de San Pablo. Como éramos muchos, nos alojamos en tres Casas de Retiro diversas, y nos reuníamos en una de ellas para compartir los trabajos. Cada día nos trasladaban en colectivos pequeños alquilados para ese fin. Una tarde, con otros dos participantes resolvimos regresar caminando.

Sus patrimonios naturales y culturales, más su estratégica ubicación geográfica, definen el gran potencial de Gualeguay como destino turístico, pero, como la política nunca supo capitalizar eso, ese sigue siendo uno de sus grandes desafíos.

A tres semanas de la marcha ambientalista en Gualeguay, sin cambios a la vista, queda claro que sin una decisión real de toda la sociedad, la solución de fondo seguirá brillando por su ausencia y el árbol seguirá tapándonos el bosque.

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